Suscríbete a MUNDO IA

Un nuevo informe sitúa a las trabajadoras de oficina en el centro del desplazamiento tecnológico

Despido corporativo

Un nuevo informe sitúa a las trabajadoras de oficina en el centro del desplazamiento tecnológico

El algoritmo no es neutral: mujeres en la primera línea del desplazamiento laboral
Un nuevo estudio publicado en el NBER revela que el 86% de los 6,1 millones de trabajadores más vulnerables ante la automatización son mujeres. La OIT, McKinsey y el Kenan Institute de la Universidad de Carolina del Norte confirman la misma tendencia desde ángulos distintos, convergiendo en un diagnóstico que ya no admite demoras.

El siglo XX les dio a las mujeres un escritorio. El XXI empieza a quitárselo. La imagen parece brutal, pero los datos la sostienen con una frialdad que incomoda. Una nueva investigación elaborada por Sam Manning y Tomás Aguirre, publicada como documento de trabajo en la Oficina Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos (NBER) y presentada por Brookings Institution, revela que el 86% de los 6,1 millones de trabajadores identificados como más vulnerables ante la automatización son mujeres. No es un dato aislado: confluye con advertencias del McKinsey Global Institute, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Kenan Institute de la Universidad de Carolina del Norte, todos señalando en la misma dirección con distintos matices pero sin contradicciones de fondo.

El análisis se distingue de gran parte de la literatura precedente porque no se limita a medir qué empleos tienen mayor exposición algorítmica. Va un paso más lejos: evalúa la capacidad real de los trabajadores para adaptarse, reconvertirse y encontrar nuevos roles si el suyo desaparece o se transforma de manera sustancial. Es una diferencia conceptual importante. Que un trabajo sea vulnerable no equivale, necesariamente, a que quien lo ocupa vaya a quedar en la calle; depende también de cuánta flexibilidad tiene esa persona para pivotar. Y ahí, precisamente, es donde la brecha de género se vuelve más pronunciada y más costosa.

De los 37,1 millones de trabajadores estadounidenses en funciones con alta exposición tecnológica, unos 26,5 millones disponen de herramientas suficientes para adaptarse: habilidades transferibles, ahorros razonables, acceso a mercados laborales dinámicos. Pero 6,1 millones no cuentan con ninguna de esas ventajas. Son trabajadores concentrados en roles administrativos y de soporte, con escaso margen para reconvertirse. Y ocho de cada diez, estadísticamente hablando, son mujeres.

El número que lo cambia todo: De los 6,1 millones de trabajadores estadounidenses con alta exposición a la automatización y baja capacidad adaptativa, el 86% son mujeres. Se trata principalmente de empleadas en roles de soporte de oficina, recepción y contabilidad auxiliar: ocupaciones con tareas rutinarias y codificables que los sistemas de lenguaje actuales replican con eficiencia creciente. Las secretarías y asistentes administrativas suman 1,7 millones de personas en esta categoría; las recepcionistas, casi un millón más. Fuente: Manning y Aguirre, NBER / Brookings Institution, 2026.

La anatomía de una brecha estructural

El problema no es nuevo, aunque su urgencia sí lo es. Las mujeres llevan décadas concentradas en segmentos del mercado laboral que la automatización erosiona de manera progresiva: secretarías, recepcionistas, auxiliares contables, asistentes de nómina. Estas ocupaciones comparten una característica central: sus tareas son, en su mayor parte, rutinarias y codificables, exactamente el tipo de trabajo que los sistemas de procesamiento automático replican con mayor eficiencia y menor costo que un empleado humano.

La Organización Internacional del Trabajo cuantificó esta exposición en un informe publicado en marzo de 2026: el 29% de las ocupaciones con predominio femenino enfrenta riesgo de automatización, frente al 16% de las dominadas por hombres. La brecha se ensancha en los niveles de mayor riesgo: el 16% de los empleos femeninos cae en las categorías de exposición más alta, contra apenas el 3% de los masculinos. Los hombres, por su parte, se concentran en oficios de construcción, electricidad, plomería y trabajo manual especializado: tareas físicas que los sistemas algorítmicos actuales no pueden replicar con ninguna eficacia razonable, al menos por ahora.

El Kenan Institute de la Universidad de Carolina del Norte aporta una capa adicional de profundidad: aproximadamente el 80% de las mujeres de la fuerza laboral estadounidense ocupa roles con exposición significativa a la automatización generativa, contra el 58% de los hombres. En términos absolutos, esto se traduce en que más mujeres (58,87 millones) que hombres (48,62 millones) se ubican en las 15 categorías ocupacionales más afectadas, pese a que los hombres superan en número total a las mujeres en la fuerza laboral.

Hay un segundo factor que agrava el escenario: los ahorros. El estudio del NBER subraya que la capacidad de sostener una transición laboral está directamente vinculada a los recursos financieros disponibles. Quienes tienen mayor colchón económico pueden tomarse el tiempo de buscar el empleo adecuado, en lugar de aceptar el primero que aparezca. Las mujeres, en promedio, tienen niveles de ahorro más bajos que los hombres, consecuencia directa de una brecha salarial que persiste en casi todos los sectores. El resultado es un círculo que se cierra sobre sí mismo: empleos más vulnerables, menor capacidad de amortiguación, menor movilidad posible.

Las dos primeras columnas muestran el porcentaje de empleos expuestos a automatización en cada nivel de riesgo. La tercera columna revela la paradoja central: las mujeres son las más expuestas al riesgo y, simultáneamente, las menos representadas en el sector que genera las nuevas oportunidades. Fuentes: OIT (2026), NBER / Brookings (2026).

La geografía del riesgo y la variable generacional

El riesgo no se distribuye solo por género; también tiene coordenadas geográficas y etarias. Manning y Aguirre señalan que los trabajadores en ciudades grandes o mercados laborales densos tienen mayores probabilidades de encontrar empleo alternativo si su rol desaparece, porque la diversidad de la demanda en esos entornos ofrece más puntos de entrada. Las personas en ciudades intermedias o zonas rurales, donde la economía suele girar en torno a un número reducido de sectores, tienen bastante menos margen para reinventarse. No es un detalle menor que muchas de las trabajadoras administrativas más expuestas estén precisamente en esas geografías: según el análisis, la concentración más alta de trabajadores vulnerables aparece en ciudades universitarias y mercados medianos del Mountain West y el Medio Oeste estadounidense, lejos de los polos de reconversión tecnológica.

La dimensión etaria añade otra capa de complejidad. Los investigadores advierten que los trabajadores de mayor edad enfrentan dificultades adicionales ante el desplazamiento: menor disposición o capacidad para reentrenarse, para relocalizarse, para cambiar de campo. Esta combinación de factores, edad más exposición más restricciones geográficas más brecha de ahorros, crea un perfil de vulnerabilidad específico que las políticas públicas aún no han sabido abordar con la urgencia que el momento exige.

En el Reino Unido, un informe de la City of London Corporation estimó que más de 119.000 puestos administrativos en tecnología, finanzas y servicios profesionales están en riesgo en la próxima década. El 68% de esos puestos está ocupado por mujeres. Solo en indemnizaciones laborales, el desplazamiento podría costar más de 752 millones de libras esterlinas al sector. Europa enfrenta, mientras tanto, una paradoja que el mismo informe expone: el continente sufre una escasez grave de talento tecnológico, con entre 500.000 y 800.000 empleos técnicos sin cubrir cada año, una brecha que se proyecta al menos hasta 2035. Las trabajadoras desplazadas podrían, en teoría, llenar parte de ese vacío. En la práctica, la transición rara vez es tan lineal ni tan accesible sin formación específica y soporte institucional.

McKinsey Global Institute estimó que entre 40 y 160 millones de mujeres en todo el mundo podrían verse obligadas a cambiar de ocupación de manera completa antes de 2030. Las áreas de soporte de oficina y atención al cliente, donde la concentración femenina es alta, podrían reducir sus plantillas en aproximadamente 3,7 millones y 2 millones de puestos, respectivamente, solo en Estados Unidos. Son magnitudes que tienen el poder de remodelar mercados de trabajo enteros y, con ellos, estructuras familiares, economías regionales y trayectorias de vida que difícilmente se reconstruyen de manera espontánea.

"La automatización generativa no ingresa a un mercado laboral neutral. Llega a uno que ya carga con décadas de segregación ocupacional, desigualdades salariales y barreras de acceso al conocimiento técnico." Anam Butt, coautora del informe de la Organización Internacional del Trabajo, marzo de 2026

Reconvertirse o quedar atrás: las vías posibles

La pregunta más incómoda no es cuántos empleos desaparecerán, sino quién tiene los medios reales para afrontar esa transición. El análisis de Manning y Aguirre no proporciona recetas individuales, pero sus hallazgos señalan con claridad los factores que marcan la diferencia. Las habilidades transferibles, aquellas con valor en múltiples contextos y sectores, son el activo más protector. Un trabajador con capacidad de comunicación sofisticada, gestión de proyectos complejos o razonamiento analítico tiene más opciones que uno cuyo perfil está construido en torno a tareas específicas de un único rol.

Brookings Institution publicó una visualización del estudio que ilustra el cruce entre exposición algorítmica y capacidad adaptativa. Los empleos en salud, servicios de atención directa y oficios técnicos aparecen como los más protegidos: no solo porque son difíciles de automatizar, sino porque ofrecen un suelo de competencias con valor de mercado duradero. La ironía es que muchos de esos oficios han sido históricamente feminizados en su imagen social pero masculinizados en su práctica concreta. Enfermería y cuidados tienen alta presencia femenina; la electricidad, la plomería y el trabajo técnico especializado, no.

LinkedIn ha documentado otro fenómeno que complica el cuadro: las mujeres adoptan herramientas de automatización a un ritmo más lento que los hombres. Esta brecha en la adopción tecnológica podría convertirse en un factor de riesgo adicional e independiente: dominar las herramientas que transforman un sector puede significar la diferencia entre ser desplazada por ellas y ser quien las usa para potenciar su propio trabajo. No es una advertencia menor en un mercado donde el manejo de sistemas de automatización ya empieza a funcionar como credencial implícita de empleabilidad.

La OIT insiste en que el impacto más profundo de la automatización no será la desaparición masiva de empleos sino la transformación de los existentes: nuevas tareas, ritmos distintos, mayor supervisión algorítmica y una demanda creciente de capacidades que los sistemas actuales de formación no están generando a la velocidad necesaria. Janine Berg, también coautora del informe, sostiene que el resultado no está fijado de antemano: con las políticas correctas, el diálogo social adecuado y un diseño con perspectiva de género, es posible evitar que la tecnología reproduzca y amplíe las desigualdades preexistentes. La declaración es esperanzadora. Pero también es una advertencia implícita sobre lo que ocurre cuando esas condiciones no se cumplen.

Las mujeres representan apenas el 30% de la fuerza laboral global en el sector tecnológico, un número que prácticamente no ha variado desde 2016. Son las más expuestas a los efectos disruptivos de una tecnología en cuyo desarrollo tienen participación mínima. Esa asimetría no es un accidente histórico: es el resultado de décadas de decisiones acumuladas sobre educación, contratación y promoción. Puede revertirse con decisiones igualmente deliberadas, siempre que se tome conciencia a tiempo de que el diseño tecnológico no es nunca políticamente neutro, y de que sus consecuencias tampoco lo serán.

⚠ Los tres vectores de vulnerabilidad acumulada

Segregación ocupacional: Las mujeres están sobrerrepresentadas en roles administrativos, de atención y soporte, con tareas rutinarias de alta codificabilidad algorítmica. Los oficios técnicos y manuales con predominio masculino son, por ahora, menos susceptibles de automatización.

Menor colchón financiero: La brecha salarial persistente se traduce en menores ahorros promedio, lo que reduce drásticamente la capacidad de sostener una transición laboral prolongada sin aceptar el primer empleo disponible, generalmente de menor calidad.

Exclusión del sector que crece: Con apenas el 30% de representación en empleos vinculados a la tecnología, las mujeres tienen acceso limitado a las ocupaciones que se crearán en el ciclo siguiente, reproduciendo la desigualdad en un plano superior y con mayor persistencia.

Referencias

Manning, Sam y Aguirre, Tomás. "How Adaptable Are American Workers to AI-Induced Job Displacement?" NBER Working Paper No. 34705, Brookings Institution, enero-febrero de 2026. Disponible en: brookings.edu/articles/measuring-us-workers-capacity-to-adapt-to-ai-driven-job-displacement y nber.org/papers/w34705

Organización Internacional del Trabajo (OIT). "Gen AI, Occupational Segregation and Gender Equality in the World of Work." Informe de investigación, marzo de 2026. Coautoras: Anam Butt y Janine Berg. Disponible en: ilo.org

Elsesser, Kim. "Study Finds Women At Greater Risk As AI Reshapes Jobs." Forbes, 17 de marzo de 2026. Disponible en: forbes.com/sites/kimelsesser

McKinsey Global Institute. "The Future of Women at Work: Transitions in the Age of Automation." Proyecciones actualizadas, 2023-2030.

Kenan Institute of Private Enterprise, Universidad de Carolina del Norte. Análisis de exposición de género a la automatización generativa, 2026. Citado en: smarterarticles.co.uk/unequal-by-design

City of London Corporation. Informe sobre impacto de la automatización en empleos administrativos. Reseñado por Euronews, 4 de febrero de 2026, y Verdict.co.uk, 24 de febrero de 2026.

Development Aid / OIT. "ILO warns generative AI threatens women's jobs at nearly twice the rate of men's." Marzo de 2026. Disponible en: developmentaid.org

IPS Noticias. "La inteligencia artificial afectará más al empleo femenino." Marzo de 2026. Disponible en: ipsnoticias.net

UNU Centre for Policy Research. "The AI Gender Trap: Why Women Face Triple the Automation Risk in the Digital Age." Mayo de 2025. Disponible en: c3.unu.edu

TalentUp.io / Euronews. "Female employees in tech and finance could be hit harder by AI-driven job losses." Febrero de 2026. Disponible en: euronews.com/next

Publicaciones Recientes

ChatGPT Image 3 jun 2026, 14_49_19 copia

Lo que la inteligencia artificial todavía no puede predecir sobre la ciencia

Un análisis profundo sobre el límite del conocimiento sintético frente a la imprevisibilidad del descubrimiento human
Leer Más
ChatGPT Image 3 jun 2026, 12_51_30

China no quiere que sus modelos sean solo baratos

  La guerra de precios entre tecnológicas chinas convirtió el acceso a modelos generativos en una carrera feroz p
Leer Más