La mirada contemporánea sobre los grandes modelos de lenguaje suele detenerse en la superficie de su utilidad inmediata, en esa capacidad casi febril para generar código, redactar correos o resolver dilemas lógicos en milisegundos. Sin embargo, bajo esa capa de eficiencia operativa late una estructura mucho más compleja y esquiva que los investigadores apenas comienzan…

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