La inmensa arquitectura de la mente sintética, donde miles de millones de parámetros colisionan para generar desde sonetos shakesperianos hasta código informático funcional, ha albergado durante años un dilema fundamental, casi invisible para el observador casual pero obsesionante para los arquitectos del aprendizaje profundo. Es una cuestión que, a primera vista, podría parecer trivial para…

To access this post, you must purchase Suscripción Mundo IA Pro.