La elocuencia es, paradójicamente, la mayor trampa de la inteligencia artificial generativa moderna. Nos encontramos ante sistemas capaces de redactar sonetos, resolver ecuaciones diferenciales o programar software complejo con una fluidez que imita, y a menudo supera, la capacidad humana. Sin embargo, bajo esa superficie de certeza gramatical y sintáctica, persiste una fragilidad fundamental: la…

