Cada vez que alguien le hace una pregunta a ChatGPT, un conjunto de servidores alojados en algún punto del mapa consume energía eléctrica y agua fresca para procesar la respuesta. Según datos del propio Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, cada consulta al modelo demanda aproximadamente 0,34 vatios hora de electricidad. Un análisis de The Washington Post, basado en investigaciones académicas, calculó que una respuesta de cien palabras de GPT-4 requiere 519 mililitros de agua para enfriar los sistemas que la generan: algo parecido a medio vaso de agua por cada intercambio de texto. Con 400 millones de usuarios semanales y una estimación de 285 millones de respuestas diarias, ChatGPT solo consume alrededor de 148 millones de litros de agua fresca cada día. Y eso es un único modelo, de una única empresa, en un único momento de la curva de crecimiento.
Iowa no eligió ser el epicentro de esta demanda. Simplemente reunía las condiciones perfectas: energía eólica abundante y relativamente barata, una red eléctrica estable, acceso a fibra óptica de alta velocidad, bajos costos de construcción y beneficios fiscales que la industria tecnológica sabe aprovechar mejor que nadie. Google comprometió 7.000 millones de dólares en inversiones en el estado durante 2025. QTS Data Centers construye lo que sus directivos presentan como el mayor emprendimiento económico en la historia de Cedar Rapids. Microsoft concentra casi cuatro millones de metros cuadrados de infraestructura de cómputo en West Des Moines. Meta tiene planes en Davenport. El motor detrás de toda esa expansión tiene nombre concreto: la explosión de la inteligencia artificial generativa y el cómputo de alto rendimiento que la sostiene. Sundar Pichai, CEO de Google, lo resumió con precisión clínica durante una presentación de resultados: "Estamos firmemente en la era de la IA generativa", dijo, explicando por qué los ingresos de la compañía habían duplicado los de cinco años atrás. Los centros de datos son la materialización física de esa afirmación.
Y Linn County, ya frente a su tercer proyecto de estas características, decidió que era hora de imponer condiciones antes de que el hormigón bloqueara cualquier posibilidad de negociación.
La ordenanza que cambió las reglas del juego
El 18 de febrero de 2026, la Junta de Supervisores de Linn County votó de manera unánime la aprobación de una ordenanza de zonificación que los especialistas en derecho municipal describen como una de las más comprehensivas adoptadas en territorio estadounidense para regular esta infraestructura. La norma no ajustó reglas existentes: creó un distrito de uso exclusivo específico para centros de datos, con facultades para establecer requisitos diferenciados según la escala de cada proyecto. Ningún otro condado de Iowa había llegado tan lejos. Pocos en todo el país podían exhibir algo similar.
El contexto que forzó esa decisión es inseparable del avance de los sistemas de inteligencia artificial. Según el Departamento de Energía de Estados Unidos, la carga eléctrica de los centros de datos se triplicó durante la última década y los investigadores proyectan que volverá a triplicarse para 2028, impulsada en gran medida por la demanda de entrenamiento e inferencia de modelos de lenguaje, visión computacional y generación de contenido. La Agencia Internacional de Energía estimó que los sistemas de inteligencia artificial ya representan el 15% del consumo eléctrico total de los centros de datos a nivel global, y que esa proporción podría escalar al 32% en 2026. Un centro de datos convencional, orientado a almacenamiento o streaming, consume la energía equivalente a entre 10.000 y 25.000 hogares. Un complejo hiperescala diseñado para cargas de inteligencia artificial puede superar los 100.000 hogares de consumo eléctrico equivalente. No son variaciones de grado; son diferencias de categoría.
Los desarrolladores que pretendan instalarse en zonas rurales no incorporadas del condado deberán presentar un estudio hídrico completo antes de solicitar el rezonificado del terreno. Deberán suscribir acuerdos formales de uso del agua, respetar una distancia mínima de mil pies desde cualquier propiedad residencial y contribuir a un fondo comunitario para compensar daños sobre carreteras e infraestructura local. Los límites de ruido y contaminación lumínica quedaron incorporados al articulado. Los proyectos de gran envergadura, además, deben negociar contratos de desarrollo económico que especifiquen cómo trabajarán con el condado a lo largo de toda su vida operativa.
La supervisora Brandy Meisheid, que lideró el proceso desde sus primeros borradores, fue directa sobre la filosofía que lo guió: construir barreras antes de que lleguen las propuestas formales, no después de que las máquinas ya estén funcionando. "Poner salvaguardas sólidas ahora es la mejor manera de proteger a los contribuyentes", sostuvo. La ordenanza, no obstante, tiene una frontera geográfica precisa: solo cubre las zonas rurales no incorporadas. Los centros de datos ubicados dentro de límites municipales quedan enteramente fuera de su alcance, y esa exclusión afecta directamente a los proyectos que Google y QTS ya tienen en construcción en Cedar Rapids.
✅ Lo que la ordenanza puede exigir
Estudios de impacto hídrico obligatorios: Los desarrolladores deben identificar la fuente de agua, cuantificar el consumo proyectado, describir los métodos de enfriamiento y presentar planes de contingencia ante interrupciones del suministro.
Acuerdos vinculantes sobre recursos: Los proyectos de gran escala suscriben contratos formales sobre uso del agua, desarrollo económico, iluminación, gestión de residuos y uso de caminos locales.
Separaciones físicas mínimas: 1.000 pies de cualquier propiedad residencial, con restricciones explícitas sobre niveles de ruido y contaminación lumínica nocturna.
Responsabilidad patrimonial: Los desarrolladores compensan al condado por daños a vías y contribuyen al fondo de mejoras comunitarias a lo largo de la operación.
El agua detrás de cada modelo
La cifra que los residentes de Linn County escucharon en las audiencias públicas tardó un momento en procesarse: un complejo típico de seis edificios como el que Google evalúa para el área cercana a la central nuclear Duane Arnold podría consumir entre 12 y 14 millones de galones de agua fresca por día. Para dimensionarlo: el centro de datos de Meta en Newton County, Georgia, que ya opera, absorbe 500.000 galones diarios, equivalente al 10% del consumo total del condado. Las instalaciones orientadas a inteligencia artificial son más intensivas en energía por diseño, y mayor energía significa, casi siempre, mayor necesidad de enfriamiento. El Instituto Lincoln sobre Política de Tierras calculó que los centros de datos de tamaño intermedio ya consumen el equivalente a una ciudad pequeña; los hiperescala, hasta cinco millones de galones al día. La Institución Brookings proyecta que el agua destinada a enfriamiento de estos complejos podría aumentar un 870% en los próximos años a medida que los proyectos de inteligencia artificial entren en operación.
Google consumió más de 30.000 millones de litros de agua fresca a nivel global en 2024, según datos recopilados por investigadores de la Universidad de California en Riverside: casi el triple del registro de 2021, un salto que coincide puntualmente con el período de mayor inversión en infraestructura para modelos de lenguaje a gran escala. La empresa prometió ser "positiva en agua" para 2030, es decir, devolver al entorno más de lo que extrae. Pero la expansión acelerada de la infraestructura de inteligencia artificial ha sometido esa promesa a una presión creciente que los propios datos corporativos evidencian. El consumo sube más rápido que las medidas de compensación. A nivel global, el uso de agua en centros de datos se proyecta en 450 millones de galones diarios para 2030, frente a 292 millones en 2022: un incremento sostenido en el que los modelos generativos juegan un papel determinante.
💧 El costo hídrico invisible de la inteligencia artificial
Por consulta a ChatGPT (100 palabras): Aproximadamente 519 mililitros de agua para enfriamiento. Fuente: The Washington Post / investigación académica (2024).
ChatGPT en total, por día: Estimación de ~148 millones de litros (39 millones de galones) con 285 millones de respuestas diarias. Fuente: Business Energy UK (2026).
Entrenamiento de un modelo como GPT-4: Estimación de 50 a 60 millones de kilovatios hora de electricidad, más el agua asociada al enfriamiento de esa energía. Fuente: Epoch AI (2025).
Proyección global 2030: Uso de agua en centros de datos podría llegar a 450 millones de galones diarios, equivalente al consumo de cinco millones de personas. Fuente: World Economic Forum (2025).
El problema central para Linn County no es únicamente la magnitud del consumo; es la naturaleza de su autoridad real frente a él. La ordenanza puede obligar a los desarrolladores a presentar estudios detallados, pero los permisos de extracción de agua en Iowa rural los otorga el Departamento de Recursos Naturales del estado. Las tarifas eléctricas caen bajo la órbita de la comisión estatal de servicios públicos. El condado puede rechazar un rezonificado, negociar garantías y exigir contratos; no puede fijar el precio del agua ni supervisar cuánta extrae un operador privado una vez que el estado le otorgó su permiso. Es una asimetría de poder estructural que ninguna ordenanza local puede resolver por sí sola, y que los residentes que tomaron el micrófono conocen con claridad.
⚠️ Lo que Linn County no puede regular
Permisos de extracción hídrica: Competencia exclusiva del Departamento de Recursos Naturales de Iowa. El condado puede exigir estudios previos, pero no tiene facultad para vetar autorizaciones estatales ya otorgadas.
Tarifas eléctricas: Bajo jurisdicción de la Comisión de Servicios Públicos del estado. Los vecinos temen que la demanda energética masiva de los modelos de inteligencia artificial presione al alza sus facturas domiciliarias.
Instalaciones dentro de ciudades: La ordenanza no alcanza a los centros de datos construidos dentro de límites municipales: los proyectos de Google y QTS ya en marcha en Cedar Rapids quedan fuera de su alcance.
Cumplimiento a largo plazo: Los vecinos cuestionan la capacidad operativa del condado para monitorear acuerdos que se extenderán durante décadas de operación continua.
Un conflicto que escala junto con los modelos
Linn County no es una anomalía; es la punta visible de una tensión que se replica en todo el Medio Oeste y más allá. Johnson County, en el mismo estado, impuso una moratoria de un año sobre nuevos proyectos de centros de datos en zonas rurales en noviembre de 2025, dándose tiempo para evaluar el impacto antes de emitir nuevas autorizaciones. Story County siguió una trayectoria similar. En Georgia, vecinos de comunidades afectadas por instalaciones de Meta reclamaron límites a los retiros de agua subterránea. En South Carolina, poblaciones asentadas sobre acuíferos sobreexplotados exigieron controles más estrictos. Una investigación de Bloomberg publicada en 2025 reveló que dos tercios de los centros de datos construidos o en desarrollo en Estados Unidos desde 2022 se ubican en zonas con altos niveles de estrés hídrico, resultado de una lógica de expansión que priorizó energía barata y beneficios fiscales por encima de la sostenibilidad de los recursos locales.
La raíz regulatoria del problema es histórica. Durante años, los municipios americanos clasificaron los centros de datos como depósitos o instalaciones comerciales convencionales. Esa categoría era razonable cuando una sala de servidores consumía la energía de unos pocos miles de hogares. Un complejo hiperescala diseñado para inteligencia artificial consume hoy el equivalente a 100.000 hogares o más, y puede necesitar decenas de millones de litros de agua al día para mantener sus chips a temperatura operativa. La demanda de energía de los centros de datos en Estados Unidos se proyecta en 300 teravatios hora anuales para 2028: suficiente para abastecer a más de 28 millones de hogares americanos. El andamiaje normativo heredado no fue concebido para esta escala, ni para la velocidad con que esa escala se está materializando.
En Linn County, mientras tanto, la construcción no se detiene. Los proyectos de Google y QTS en Cedar Rapids avanzan sin que la nueva ordenanza los afecte. Los reportes de la industria señalan que Google evalúa hasta seis nuevos centros de datos en terrenos cercanos a la central nuclear Duane Arnold, cuyo operador NextEra recibió en septiembre de 2025 la autorización para reconectarla a la red eléctrica después de cinco años clausurada. La posibilidad de reactivar una planta nuclear para abastecer de energía constante y sin carbono a los sistemas que entrenan e infieren modelos de lenguaje de gran escala es, en sí misma, la medida de lo que está en juego en estos campos del Medio Oeste. La inteligencia artificial no es solo un software: es una infraestructura física que necesita tierra, agua, electricidad y tiempo. Y en Iowa, esos recursos tienen dueños, vecinos y límites que ningún algoritmo puede ignorar.
Brandy Meisheid sabe que la ordenanza no es la última palabra. Es, según sus propias palabras, un primer conjunto de barreras antes de que las propuestas formales lleguen al escritorio del condado. Los vecinos de Palo, Marion y Cedar Rapids que se formaron frente al micrófono del gimnasio escolar saben que esas barreras tienen grietas. El conflicto de fondo no se resuelve con una norma de zonificación: requiere decisiones estatales y federales sobre quién tiene derecho al agua, quién paga el costo de la demanda energética del aprendizaje automático, y qué clase de desarrollo tecnológico están dispuestas a subsidiar las comunidades rurales. Esas preguntas no tienen respuesta todavía. Pero al menos, en un condado de Iowa, ya nadie puede fingir que no existen.
Referencias
Inside Climate News, "Facing Its Third Data Center, an Iowa County Rolls Out Extensive Zoning Rules", 28 de febrero de 2026. insideclimatenews.org
CBS2 Iowa / KGAN, "Linn County supervisors approve data center zoning rules for unincorporated areas", 17 de febrero de 2026. cbs2iowa.com
Linn County Board of Supervisors, comunicado oficial de aprobación de la ordenanza, 18 de febrero de 2026. linncountyiowa.gov
The Gazette (Cedar Rapids), "What's behind the recent rise in data center projects in Iowa?", noviembre de 2025. thegazette.com
Business Energy UK, "ChatGPT energy consumption visualized", enero de 2026. businessenergyuk.com
Epoch AI, "How much energy does ChatGPT use?", febrero de 2025. epoch.ai
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Iowa Public Radio, "From water to policing, Midwest cities take on AI with few guardrails", julio de 2025. iowapublicradio.org
Carbon Brief, "AI: Five charts that put data-centre energy use into context", septiembre de 2025. carbonbrief.org
Corridor Business Journal, "As Google considers Linn County data center, county leaders seek water resource study", octubre de 2025. corridorbusiness.com
The Gazette (Iowa City), "Johnson County Board of Supervisors to consider data center moratorium", noviembre de 2025. thegazette.com
QTS Data Centers, "Cedar Rapids data center campus", sitio oficial. qtsdatacenters.com



