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Murati abre con Inkling una nueva competencia

ChatGPT Image 16 jul 2026, 00_10_50

Murati abre con Inkling una nueva competencia

Murati disputa el control de los modelos
Thinking Machines Lab presentó Inkling, un sistema multimodal de pesos abiertos que no pretende superar a todos sus rivales, sino permitir que empresas e investigadores modifiquen su comportamiento con conocimiento propio. La apuesta cuestiona el dominio de los laboratorios cerrados, aunque ejecutarla exige una infraestructura reservada a pocos.

Inkling puede descargarse, modificarse y ejecutarse sin pedir permiso a Thinking Machines Lab. Eso no significa que vaya a funcionar en una computadora de escritorio. Su versión completa necesita un conjunto de procesadores con al menos dos terabytes de memoria gráfica agregada; incluso la variante comprimida requiere unos seiscientos gigabytes. La primera creación generalista de Mira Murati cabe jurídicamente dentro de una licencia abierta, pero su tamaño todavía la mantiene lejos de la mayoría de los usuarios individuales.

La contradicción no es un defecto incidental. Define el lugar desde el cual Thinking Machines intenta entrar en una competencia dominada por OpenAI, Anthropic y Google DeepMind. La empresa no afirma haber construido el sistema más potente del mercado. Reconoce que varios rivales cerrados obtienen mejores resultados generales. Su propuesta es otra: entregar los parámetros entrenados para que organizaciones con datos, capacidad técnica e infraestructura puedan adaptar el modelo a una tarea propia en lugar de enviar su información a una plataforma central que no controlan.

Murati conoce desde adentro el modelo que ahora cuestiona. Fue directora de tecnología de OpenAI y una de las figuras centrales en el desarrollo y despliegue de ChatGPT. Fundó Thinking Machines en 2025, reunió investigadores procedentes de varios laboratorios de frontera y obtuvo alrededor de 2.000 millones de dólares en una ronda inicial que valoró la compañía en 12.000 millones antes de que ofreciera un producto consolidado. Inkling es la primera prueba pública de si ese capital puede traducirse en una posición técnica distinta, no simplemente en otro proveedor de acceso por suscripción.

975.000 M Parámetros totales distribuidos en una arquitectura de expertos especializados.
41.000 M Parámetros activos para procesar cada fragmento de una solicitud.
1 millón Extensión máxima de la ventana de contexto en la versión descargable.
45 billones Tokens de texto, imágenes, audio y video utilizados durante el preentrenamiento.

Corrección de escala. La información oficial indica 45 trillion tokens en inglés, equivalentes a 45 billones en la escala numérica usada en español. La cifra de 45 millones incluida en algunas versiones periodísticas es incompatible con el entrenamiento de un sistema de 975.000 millones de parámetros y no coincide con el anuncio ni con la documentación técnica.

Un modelo enorme que no despierta entero

Inkling es un transformador multimodal de 66 capas con una arquitectura de mezcla de expertos. En lugar de activar todos sus parámetros ante cada palabra, imagen o fragmento de audio, un enrutador selecciona seis especialistas entre 256 disponibles y los combina con otros dos que permanecen siempre activos. El sistema conserva así una capacidad total cercana al billón anglosajón de parámetros, pero utiliza 41.000 millones en cada paso. La proporción activa ronda el 4,2 por ciento.

La parte del modelo que trabaja en cada paso

4,2% activo por token 95,8% disponible pero no activado

La barra representa la relación entre 41.000 millones de parámetros activos y 975.000 millones totales. No significa que el resto pueda eliminarse: los expertos inactivos en una operación pueden ser elegidos para la siguiente.

La técnica reduce el cálculo necesario durante la inferencia, pero no convierte al modelo en pequeño. Todos los expertos deben estar almacenados y disponibles para que el enrutador pueda convocarlos. Thinking Machines distribuye un punto de control BF16 que necesita al menos dos terabytes de memoria gráfica y propone configuraciones con ocho Nvidia B300 o dieciséis H200. La edición NVFP4 comprime los pesos y baja el requisito a unos seiscientos gigabytes, todavía muy por encima de una estación de trabajo habitual.

Pesos abiertos no significa acceso doméstico

Versión BF16 Al menos 2 TB de memoria gráfica agregada. La configuración sugerida utiliza ocho B300 o dieciséis H200.
Versión NVFP4 Al menos 600 GB de memoria gráfica. Puede ejecutarse con cuatro B300 en W4A4 u ocho H200 en W4A16.

La licencia elimina una dependencia contractual del proveedor. El costo de los equipos mantiene una dependencia económica de nubes especializadas, centros de cómputo o socios de inferencia.

El diseño sigue de cerca la mezcla de expertos de DeepSeek-V3: 256 especialistas enrutados, dos compartidos y seis seleccionados para cada token. En atención, alterna cinco capas de ventana deslizante por cada capa global. Las primeras se concentran en fragmentos cercanos y reducen el costo; las segundas conectan información distante dentro del contexto. Thinking Machines también reemplazó el mecanismo posicional RoPE, habitual en modelos modernos, por atención relativa, y agregó convoluciones cortas para capturar relaciones locales.

Diagrama técnico de la atención relativa utilizada por Inkling

La atención relativa incorpora la distancia entre elementos directamente en el cálculo que decide qué partes del contexto deben relacionarse. Thinking Machines la eligió por su comportamiento en secuencias extensas. Imagen técnica: Hugging Face y Thinking Machines Lab.

Diagrama técnico de la convolución corta utilizada por Inkling

La convolución corta procesa el elemento actual junto con sus vecinos inmediatos. El recurso descarga parte del trabajo local que, de otro modo, recaería sobre la atención y los expertos. Imagen técnica: Hugging Face y Thinking Machines Lab.

El sistema recibe texto, imágenes y audio y genera texto. La documentación menciona video dentro del conjunto de preentrenamiento, y la implementación conserva una dimensión temporal para secuencias visuales, pero el modelo publicado no presenta el video como modalidad oficial de entrada ni reporta una evaluación de rendimiento listo para usar en ese formato. Esa diferencia importa: haber aprendido de un tipo de dato no equivale a ofrecer una interfaz terminada y medida para procesarlo.

La ventana máxima llega a un millón de tokens en la versión desplegada por terceros. Tinker, la plataforma de ajuste de la compañía, ofrece por ahora configuraciones de 64.000 y 256.000. Una ventana extensa permite reunir repositorios, documentos o conversaciones largas en una sola sesión, aunque el tamaño anunciado no garantiza que cada detalle sea recordado con igual precisión. El rendimiento depende de la distribución de la información, el método de recuperación y la tarea concreta.

El preentrenamiento utilizó 45 billones de tokens de texto, imágenes, audio y video. El resumen exigido por la regulación europea describe una mezcla de material disponible públicamente, contenido adquirido mediante acuerdos y datos sintéticos o generados. Informa más de mil millones de imágenes, más de un millón de horas de audio y una cantidad también superior al millón de horas de video. No publica la lista completa de conjuntos, sus proporciones ni una receta capaz de reproducir el entrenamiento desde cero.

Después de esa etapa, el laboratorio aplicó ajuste supervisado con una porción de datos sintéticos producidos por modelos de pesos abiertos, entre ellos Kimi K2.5, y dedicó la mayor parte del cómputo posterior al aprendizaje por refuerzo. Thinking Machines informa más de treinta millones de ejecuciones, distribuidas en entornos de matemática, programación, uso de herramientas, audio, imagen, conversación y seguridad. El esfuerzo de razonamiento fue entrenado como una variable regulable: el desarrollador puede intercambiar velocidad y costo por una respuesta más elaborada.

El resultado evita una confusión frecuente entre cantidad total de parámetros y superioridad automática. Inkling es gigantesco en almacenamiento, moderado en activación y deliberadamente generalista. En pruebas publicadas por la compañía obtiene 77,6 por ciento en SWE-Bench Verified, 63,8 en Terminal Bench 2.1, 74,1 en MCP Atlas y 79,8 en IFBench. Los modelos cerrados de Anthropic y OpenAI mantienen ventajas claras en varias evaluaciones de razonamiento y trabajo autónomo. Thinking Machines no lo oculta: su argumento comercial no depende de ganar cada tabla.

Evaluación Inkling GLM 5.2 Claude Fable 5 GPT-5.6 Sol
HLE con herramientas 46,0% 54,7% 64,5% 55,0%
SWE-Bench Verified 77,6% 80,0% 95,0% 82,2%
Terminal Bench 2.1 63,8% 82,7% 84,6% 89,5%
MCP Atlas 74,1% 77,8% 83,3% 81,8%
IFBench 79,8% 73,3% 63,5% 72,7%
SimpleQA Verified 43,9% 38,1% 68,3% 71,6%
Resultados publicados por Thinking Machines. Algunas cifras de competidores son autorreportadas y otras fueron obtenidas con herramientas internas del laboratorio; por eso deben leerse como orientación, no como una clasificación independiente definitiva.

La apertura busca un negocio distinto

La expresión “modelo abierto” reúne prácticas muy diferentes. Inkling publica sus pesos bajo Apache 2.0, una licencia permisiva que habilita uso, modificación y distribución, incluso dentro de productos comerciales. También ofrece archivos en Hugging Face y compatibilidad inicial con Transformers, SGLang, vLLM, llama.cpp, Unsloth y otros entornos. Un operador puede conservar los datos dentro de su propia infraestructura, modificar los parámetros y contratar inferencia a un tercero sin quedar atado a la API original.

Eso no convierte al proyecto en una reproducción completamente abierta de la investigación. El público recibe los parámetros terminados, la configuración, una descripción arquitectónica y un resumen general del contenido de entrenamiento. No obtiene el corpus completo, todas las decisiones de filtrado, cada dato del posentrenamiento ni el proceso industrial que permitiría reconstruir Inkling. La denominación precisa es pesos abiertos. “Código abierto”, usada en sentido amplio por parte de la industria, puede sugerir un grado de transparencia y reproducibilidad que aquí no existe.

Qué puede controlar una empresa

Con una plataforma cerrada: la organización envía solicitudes al proveedor, trabaja dentro de sus límites de personalización y depende de precios, disponibilidad y cambios de política definidos externamente.

Con Inkling: puede descargar los pesos, alojarlos en infraestructura propia o contratada, ajustar el comportamiento con datos internos, integrar filtros específicos y conservar una versión aunque el creador modifique su servicio.

La condición material: necesita un equipo capaz de operar cientos de gigabytes de pesos, especialistas que evalúen el ajuste y medidas de seguridad que no dependan únicamente de las negativas aprendidas por el modelo.

La estrategia llega en un momento particular para el ecosistema estadounidense. Meta había ocupado el lugar de gran proveedor occidental de modelos abiertos con Llama, pero después del rendimiento discutido de Llama 4 reorientó sus sistemas más avanzados hacia productos propietarios y una política híbrida. Mientras OpenAI y Anthropic consolidaban sus plataformas cerradas, empresas occidentales comenzaron a utilizar Qwen de Alibaba, GLM de Z.ai, DeepSeek y otros desarrollos chinos para tareas donde importaban más el precio y la posibilidad de adaptación que el máximo rendimiento general.

Inkling pretende ofrecer una alternativa creada en Estados Unidos, aunque su genealogía técnica muestra que la competencia ya es transnacional. La mezcla de expertos sigue a DeepSeek-V3 y el arranque del posentrenamiento utilizó respuestas de Kimi K2.5, desarrollado por Moonshot AI. El objetivo no consiste en aislarse de los modelos chinos, sino en absorber avances publicados dentro del ecosistema abierto y devolver un nuevo conjunto de pesos que otros puedan modificar.

La disponibilidad también modifica el riesgo. Un proveedor cerrado puede aplicar filtros en sus servidores, limitar cuentas, observar patrones de abuso y actualizar el modelo sin distribuir sus parámetros. Quien descarga Inkling puede alterar o retirar esas defensas. Thinking Machines evaluó conocimiento biológico y químico, asistencia en ciberataques, manipulación, dependencia emocional, engaño estratégico y sabotaje. Su conclusión fue que el lanzamiento no proporciona una mejora peligrosa sustancial respecto de lo que ya existe entre modelos de pesos abiertos.

La tarjeta técnica reconoce, sin embargo, una tendencia ocasional a responder solicitudes dañinas cuando aparecen como juego de roles o mediante formulaciones indirectas. El laboratorio recomienda combinar las negativas internas con clasificadores externos, límites de uso, monitoreo y revisión humana. La recomendación es relevante porque, una vez descargados los pesos, Thinking Machines ya no controla el despliegue. La seguridad pasa de ser una propiedad administrada por un único proveedor a una responsabilidad distribuida entre desarrolladores, empresas de infraestructura y usuarios finales.

La evaluación de seguridad tiene un alcance definido

Thinking Machines comparó capacidades peligrosas con modelos abiertos y sistemas de frontera, incluso mediante versiones en las que se redujeron las negativas para estimar conocimiento latente. Concluyó que Inkling permanece materialmente por debajo de la frontera en pérdida de control y no añade una mejora sustancial para armas biológicas o ataques informáticos. Es una evaluación del fabricante, no una garantía sobre todos los ajustes y despliegues futuros.

El laboratorio acompaña el lanzamiento con Inkling-Small, una variante de 276.000 millones de parámetros totales y 12.000 millones activos. La empresa la presenta como anticipo de una familia con distintos compromisos entre latencia y desempeño. En varias pruebas iguala o supera a su hermano mayor, resultado que Thinking Machines atribuye a mejoras introducidas después en los datos y la receta de preentrenamiento. La observación vuelve a debilitar la lectura puramente cuantitativa: un sistema menor puede rendir mejor si aprende con una selección y un proceso más eficaces.

El argumento intelectual apareció cinco días antes del modelo. En un manifiesto titulado “The Future Worth Building Is Human”, la compañía comparó la concentración actual con la planificación central. Retomó a Friedrich Hayek para sostener que el conocimiento productivo es tácito, local, cambiante y difícil de reunir en una inteligencia general entrenada lejos del trabajo. Una cocina, un fondo de inversión o una fábrica no solo poseen documentos; acumulan criterios que sus integrantes aplican sin poder convertirlos por completo en instrucciones escritas.

“La planificación central fracasa por la naturaleza del conocimiento productivo: tácito, local, fugaz y privado”. Thinking Machines Lab, a partir de Friedrich Hayek

La consecuencia comercial de esa tesis es directa. Si el conocimiento decisivo vive dentro de cada organización, el modelo general no necesita contenerlo todo. Debe ser suficientemente capaz para aprenderlo mediante ajuste. Thinking Machines vende precisamente la infraestructura que permite hacerlo. La descentralización defendida por la compañía no elimina al intermediario: cambia su función. En vez de cobrar solo por respuestas producidas por un modelo fijo, ofrece Tinker para entrenar variantes sin que el cliente administre el conjunto de procesadores subyacente.

La ventaja se juega en la adaptación

Tinker había aparecido antes que Inkling. La plataforma permite ejecutar ajustes supervisados y aprendizaje por refuerzo desde una computadora común, mientras Thinking Machines gestiona el trabajo pesado en sus servidores. El desarrollador conserva el control sobre datos, objetivos y evaluaciones, pero no necesita montar un clúster ni diseñar toda la distribución del entrenamiento. Inkling llega como el modelo propio sobre el que esa herramienta puede demostrar una integración más profunda.

La empresa mostró el circuito pidiéndole al modelo que se modificara a sí mismo. Inkling escribió un trabajo de ajuste para aprender a responder sin utilizar una letra determinada, creó datos sintéticos, definió una evaluación, lanzó el entrenamiento en Tinker y cargó los nuevos pesos. El ejercicio terminó en unos veintisiete minutos. No constituye una mejora autónoma general: una persona fijó el objetivo y la plataforma proporcionó el mecanismo. Sí ilustra que el ajuste puede convertirse en una tarea operada por el propio agente en lugar de un proyecto manual separado.

El antecedente empresarial más convincente no utilizó Inkling. Bridgewater Associates trabajó con Thinking Machines sobre Qwen3-235B, el modelo de Alibaba, para clasificar documentos financieros según criterios de inversores experimentados. Las tareas incluían reconocer artículos relevantes, identificar señales sobre tasas de interés, separar análisis específico de material repetitivo y detectar dónde comenzaba el contenido rutinario en informes y correos.

Los modelos generales rondaban el cincuenta por ciento de precisión con instrucciones básicas. Especialistas de Bridgewater mejoraron los prompts y llevaron el mejor resultado al 78,2 por ciento, todavía por debajo del umbral interno de confianza. El equipo entonces limpió etiquetas, incorporó revisiones de expertos y ajustó Qwen mediante Tinker. El sistema final alcanzó una media de 84,7 por ciento, redujo los errores un 29,8 por ciento frente al mejor competidor evaluado y disminuyó 13,8 veces el costo de inferencia por tarea.

Resultados del estudio conjunto de Bridgewater AIA Labs y Thinking Machines. El modelo personalizado utilizó Qwen3-235B, no Inkling. Las cifras corresponden a seis tareas internas de clasificación financiera y no han sido replicadas de manera independiente.

El caso no prueba que cualquier ajuste supere a los grandes laboratorios. Bridgewater disponía de una tarea estrecha, criterios relativamente estables, expertos capaces de corregir etiquetas y un conjunto de evaluación propio. Esas condiciones son costosas. Cuando la empresa recurrió a anotadores sin experiencia, muchas respuestas resultaron equivocadas y el modelo entrenado con ellas siguió funcionando mal. La personalización no extrae conocimiento de datos mediocres; amplifica la calidad del juicio incorporado al proceso.

Tampoco demuestra que Inkling vaya a reproducir el resultado. Su valor para Thinking Machines consiste en validar el mercado que el nuevo modelo quiere ocupar. Una empresa puede preferir un sistema general algo menos capaz si conserva sus pesos, lo ajusta con información privada y reduce el costo recurrente. La comparación relevante deja de ser Inkling contra la mejor respuesta de Claude o GPT en una prueba pública. Pasa a ser una variante de Inkling entrenada para una organización contra un servicio general que no conoce sus criterios internos.

Dónde puede aparecer una ventaja real

La personalización tiene mayor sentido cuando la tarea se repite, los errores pueden medirse, existe conocimiento interno de alta calidad y el volumen justifica el entrenamiento. Clasificar documentación financiera, revisar expedientes, adaptar asistentes técnicos o incorporar terminología industrial son candidatos razonables. Una consulta ocasional o un problema sin criterio de evaluación difícilmente compensen la complejidad.

La promesa de descentralización convive con una concentración material extraordinaria. Inkling fue entrenado en sistemas Nvidia GB300 NVL72. En marzo, Thinking Machines y Nvidia anunciaron una alianza para desplegar al menos un gigavatio de equipos Vera Rubin a partir de 2027, además de una inversión del fabricante de procesadores en la startup. Esa potencia se acerca a la demanda eléctrica de una gran instalación industrial y confirma que Murati no renunció a la escala de frontera.

La empresa propone distribuir el control de los modelos mientras concentra el entrenamiento inicial en infraestructura que solo un grupo reducido puede financiar. No hay una incoherencia técnica: fabricar un modelo base y permitir que otros lo adapten son etapas distintas. Sí existe una frontera económica. Los pesos pueden circular libremente, pero su creación depende de miles de millones de dólares, acuerdos energéticos, centros de cómputo y una relación privilegiada con Nvidia. La apertura se produce después de una fase profundamente centralizada.

Ese diseño puede ser suficiente para alterar el mercado. Una universidad, una empresa mediana o un laboratorio independiente no necesitan reproducir los 45 billones de tokens si pueden partir del modelo terminado y ajustar una porción de sus parámetros. Proveedores de nube e inferencia pueden ofrecerlo sin pagar una tarifa exclusiva por cada respuesta. Competidores pueden estudiar sus decisiones arquitectónicas, cuantizarlo y construir herramientas compatibles. El efecto de los pesos abiertos no consiste en que cada persona opere Inkling en casa, sino en ampliar la cantidad de organizaciones capaces de convertirlo en otra cosa.

La prueba decisiva llegará fuera de las tablas del fabricante. Inkling deberá demostrar que mantiene su rendimiento en despliegues extensos, que el contexto de un millón de tokens resulta útil, que su ajuste no destruye capacidades generales y que los costos totales justifican abandonar una API cerrada. También deberá atraer una comunidad capaz de corregir errores, optimizar la inferencia y publicar variantes. Un archivo descargable no crea por sí solo un ecosistema.

Murati no presentó el modelo más fuerte y convirtió esa limitación en una estrategia. Thinking Machines apuesta a que el próximo tramo de la competencia no se decidirá únicamente por quién produce la respuesta general más brillante, sino por quién permite incorporar mejor el conocimiento que nunca llegará a internet. Inkling ofrece una forma concreta de probar esa idea: enorme, costoso, técnicamente abierto y diseñado para dejar de ser el mismo modelo después de cada organización.

Referencias y fuentes

Keach Hagey y Berber Jin, “Mira Murati’s AI Startup Releases First Model in Bid to Loosen AI Giants’ Grip”, The Wall Street Journal, 15 de julio de 2026. The Wall Street Journal.

Thinking Machines Lab, “Inkling: Our open-weights model”, anuncio oficial, 15 de julio de 2026. Thinking Machines Lab.

Thinking Machines Lab, “Inkling Model Card”, arquitectura, licencia, hardware, evaluaciones y seguridad. Ficha técnica oficial.

Thinking Machines Lab, “Summary of Training Content for General-Purpose AI Model”, julio de 2026. Documento de entrenamiento.

Thinking Machines Lab, página de producto y especificaciones principales de Inkling. Inkling.

Hugging Face, “Welcome Inkling by Thinking Machines”, implementación, arquitectura y compatibilidad, 15 de julio de 2026. Hugging Face.

Thinking Machines Lab, repositorio de pesos de Inkling. Repositorio en Hugging Face.

Sarah Su, Kevin Zhu, Emily Xiao, Rohan Alur y Daniel Kang, Bridgewater AIA Labs con Thinking Machines, “Learning to Replicate Expert Judgment in Financial Tasks”, 30 de junio de 2026. Estudio conjunto.

Thinking Machines Lab, “The Future Worth Building Is Human”, 10 de julio de 2026. Connectionism.

Nvidia, “NVIDIA and Thinking Machines Lab Announce Long-Term Gigawatt-Scale Strategic Partnership”, 10 de marzo de 2026. Nvidia.

Reuters, “AI startup Thinking Machines launches an open-weight AI model”, 15 de julio de 2026. Reuters.

Financial Times, “Mira Murati's Thinking Machines draws from Chinese rivals in debut AI model”, 15 de julio de 2026. Financial Times.

Wired, “Thinking Machines Lab Drops Its First Model”, 15 de julio de 2026. Wired.

Reuters, “Mira Murati's AI startup Thinking Machines valued at $12 billion in early-stage funding”, 15 de julio de 2025. Reuters.

Apache Software Foundation, licencia Apache 2.0. Apache License 2.0.

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