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El rechazo que alarma al sector tecnológico de la IA

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El rechazo que alarma al sector tecnológico de la IA

La reacción contra los modelos ya exige escoltas
Amenazas contra ejecutivos, intrusiones en oficinas y un ataque incendiario obligaron a las empresas más visibles del sector a revisar su seguridad física. El fenómeno no constituye una insurgencia organizada, pero revela que el rechazo social dejó de ser únicamente un problema de reputación.

La cámara de seguridad registró una figura acercándose de madrugada a la vivienda de Sam Altman en San Francisco. Según la acusación, Daniel Moreno-Gama encendió un artefacto incendiario, lo arrojó contra la propiedad y provocó fuego en la parte superior del portón. Nadie resultó herido. Menos de una hora después, el joven de veinte años llegó a la sede de OpenAI, intentó forzar el ingreso y amenazó con incendiar el edificio, de acuerdo con los fiscales. El episodio del 10 de abril convirtió una hostilidad que las compañías seguían en pantallas en un riesgo físico imposible de archivar como ruido de internet.

Cinco días más tarde, otro hombre entró en el vestíbulo de Anthropic pegándose a un empleado que acababa de pasar su credencial. Llevaba un sobre con el nombre de un alto ejecutivo y dijo que esa persona sería asesinada, según registros policiales consultados por The Wall Street Journal. El guardia logró contener la situación. No hubo violencia ni detención. Para la empresa, sin embargo, el detalle técnico de la entrada importó tanto como el mensaje: una práctica cotidiana de seguridad, permitir que alguien atraviese una puerta detrás de otra persona autorizada, había abierto un acceso directo al interior de uno de los laboratorios más valiosos del mundo.

Los dos hechos no demuestran coordinación, ni permiten hablar de una organización clandestina contra la tecnología. Las investigaciones describen individuos, motivos y circunstancias diferentes. El caso Moreno-Gama continúa abierto, el acusado se declaró inocente y su defensa sostiene que atravesaba una crisis de salud mental. Aun con esas salvedades, la sucesión de amenazas obligó a revisar una idea que Silicon Valley había tratado como una cuestión secundaria: la exposición pública de sus dirigentes ya no se parece a la de un fundador de software discreto, sino a la de una figura política capaz de concentrar temores sociales muy distintos.

Daniel Moreno-Gama sale de un tribunal de San Francisco acompañado por su defensora pública
Daniel Moreno-Gama sale de un tribunal de San Francisco junto con la defensora pública Diamond Ward. El acusado se declaró inocente de los cargos estatales de intento de homicidio e incendio. Imagen: Jeff Chiu, Associated Press.
7 veces Creció el volumen de amenazas digitales dirigidas a directivos y centros de datos entre fines de febrero y mayo, según Liferaft.
37,8% De las compañías del S&P 500 examinadas por Equilar declaró beneficios de seguridad para ejecutivos en 2025.
80% De los estadounidenses consultados por Quinnipiac dijo estar muy o bastante preocupado por estos sistemas.

La amenaza salió de internet

Liferaft, una compañía que examina redes sociales, foros y espacios de la web oscura para grandes corporaciones, detectó que el volumen de amenazas digitales contra directivos del sector y centros de datos se multiplicó por siete entre fines de febrero y mayo. Su director ejecutivo, Jonathan Graff, señaló que la velocidad del deterioro resultó más sorprendente que el punto de partida. El indicador retrocedió parcialmente en junio, pero no volvió irrelevante la señal: los departamentos de protección ya tenían que decidir cuáles mensajes eran desahogo, cuáles mostraban fijación persistente y cuáles anticipaban preparación material.

Ese dato requiere cautela. Una empresa de inteligencia de amenazas cuenta expresiones y patrones de riesgo, no delitos probados. Un aumento en publicaciones hostiles puede reflejar mayor conversación, mejores métodos de detección o una proliferación real de amenazas. Tampoco informa cuántos autores poseen capacidad para actuar. Su utilidad está en la tendencia operativa: cuando un nombre aparece de manera reiterada junto con domicilios, rutinas, fotografías o llamados explícitos a la violencia, el equipo de seguridad deja de observar una opinión y empieza a seguir una posible escalada.

10 de abril
Moreno-Gama es acusado de atacar la vivienda de Altman y dirigirse luego a la sede de OpenAI. Se declaró inocente; la defensa atribuyó lo ocurrido a una crisis de salud mental.
15 de abril
Un hombre ingresa detrás de un empleado en el vestíbulo de Anthropic y comunica una advertencia de muerte contra un ejecutivo. El episodio termina sin heridos ni arrestos.
Abril
Un aspirante que había usado una identidad falsa publica amenazas contra familiares de empleados de Anthropic. La policía clasifica el caso como amenaza terrorista, aunque no realiza una detención.
Junio
Anthropic informa a la policía sobre un cliente que, mientras exigía un reembolso y contacto humano, anuncia que acudiría armado a la oficina.

La acumulación importa porque las amenazas ya no se limitan a los responsables más conocidos. Corgi, una compañía de seguros que utiliza estos sistemas y opera un café en el distrito financiero de San Francisco, tiene alrededor de doscientos empleados y una notoriedad muy inferior a la de OpenAI o Anthropic. Su director ejecutivo, Nico Laqua, contó que transeúntes se detienen frente al local para insultar a la empresa y responsabilizarla por el precio de los alquileres o el consumo de agua. La firma reforzó la vigilancia después de que alguien vandalizara su autobús gratuito.

La escena mezcla reclamos de naturaleza diferente. Algunos grupos piden una pausa en el desarrollo por temor a sistemas fuera de control. Trabajadores y sindicatos discuten la sustitución de empleos. Comunidades cercanas a centros de datos cuestionan el uso de electricidad, agua y suelo. Artistas denuncian entrenamiento con obras sin autorización. Quienes protestan de manera pacífica no son responsables de las acciones de individuos violentos. PauseAI y Stop AI, organizaciones en cuyos foros públicos había participado Moreno-Gama, condenaron el ataque y afirmaron que sus espacios no admitían llamados a la violencia. Esa separación es necesaria para no convertir toda oposición en una amenaza de seguridad.

Un expediente abierto no es una explicación completa

La fiscalía presenta el ataque contra Altman como planificado y dirigido; la defensa sostiene que el acusado padecía una crisis de salud mental y que los cargos fueron sobredimensionados. El tribunal todavía no resolvió el fondo del caso. Vincular de manera automática enfermedad mental, activismo crítico y violencia produciría una conclusión que la evidencia disponible no sostiene.

Anthropic respondió con un esquema que funciona las veinticuatro horas desde 2024. La compañía mantiene registros de personas de interés, compara conductas a lo largo del tiempo e informa a su personal sobre amenazas emergentes. Según su portavoz, varias personas involucradas en episodios comunicados a la policía ya estaban bajo observación. Los guardias tienen instrucciones de reducir la tensión y no detener por su cuenta a quien ingrese. La prioridad consiste en reconocer el patrón, proteger a los presentes y transferir la intervención a las autoridades.

El cambio también alcanza a empleados sin exposición pública. Profesionales de seguridad de Silicon Valley aseguran que algunas compañías desaconsejan utilizar prendas con logotipos corporativos, especialmente durante viajes o en zonas desconocidas. La recomendación altera una costumbre que durante años funcionó como señal de pertenencia. La sudadera que antes publicitaba un puesto codiciado puede identificar ahora a una persona ante desconocidos que atribuyen a la empresa decisiones sobre despidos, vigilancia, educación o consumo energético.

El costo de hacerse visible

La protección ejecutiva ya crecía antes de los incidentes de abril. El asesinato de Brian Thompson, director ejecutivo de UnitedHealthcare, en diciembre de 2024 obligó a numerosas juntas corporativas a revisar riesgos que habían tratado como remotos. Equilar analizó declaraciones de compañías del S&P 500 presentadas hasta el 7 de abril de 2026. La proporción que ofrecía algún beneficio de seguridad a sus dirigentes pasó del 23,6 por ciento en 2021 al 37,8 por ciento en 2025. Entre las firmas que lo declararon, el valor mediano aumentó de 55.228 a 130.468 dólares.

Prevalencia de beneficios de protección ejecutiva y valor mediano entre las compañías que los declararon. La muestra corresponde a empresas del S&P 500 revisadas por Equilar, no exclusivamente al sector tecnológico.

Dentro de las empresas tecnológicas del índice, el análisis citado por The Wall Street Journal sitúa la proporción de compañías que informaron gastos de protección en el 38,1 por ciento durante 2025, frente al 26,8 por ciento de 2021. La diferencia con la serie general de Equilar es pequeña en el último año, pero el sector exhibe una razón adicional para reforzarse: sus máximos responsables actúan como portavoces de una transformación que afecta simultáneamente al trabajo, la información pública, la seguridad nacional y la infraestructura urbana.

Palantir elevó cerca de un 150 por ciento su gasto anual de protección ejecutiva, hasta aproximarse a los tres millones de dólares, según la investigación periodística que dio origen a esta nota. Oracle informó un desembolso de 5,6 millones, frente a tres millones en el período previo, destinado en gran medida a la seguridad residencial de Larry Ellison. Su documentación corporativa estableció un presupuesto de hasta seis millones para esa cobertura. Salesforce llegó a unos cuatro millones, alrededor de un millón más que el año anterior.

Compañía Protección informada Lectura necesaria
Palantir Casi 3 millones de dólares en 2025, con un alza cercana al 150% La empresa opera en defensa, seguridad y análisis estatal, por lo que su exposición no procede únicamente del auge de los modelos generativos.
Oracle 5,6 millones desembolsados; presupuesto residencial de hasta 6 millones La documentación corporativa menciona amenazas específicas y concentra buena parte del programa en la vivienda de Larry Ellison.
Salesforce Alrededor de 4 millones, un millón más que en el período anterior La compañía limitó ciertas prestaciones futuras para mantener el gasto previsible, sin eliminar su programa integral de seguridad.
Las cifras provienen de declaraciones corporativas y de la investigación de The Wall Street Journal. No todas las compañías usan el mismo año fiscal ni clasifican del mismo modo viajes, residencias y personal de protección.

Conviene no presentar cada dólar como reacción directa al rechazo tecnológico. El programa de Palantir también responde a contratos militares y gubernamentales; Oracle protege a uno de los empresarios más ricos y visibles del planeta; Salesforce arrastra una discusión con accionistas sobre el costo de las prestaciones de Marc Benioff. La tendencia general incluye farmacéuticas, aseguradoras, servicios públicos y compañías expuestas a conflictos laborales. El auge de los modelos se inserta en una crisis más amplia de seguridad corporativa, aunque le añade velocidad, visibilidad y un conjunto propio de antagonismos.

Sam Altman declara ante una comisión del Senado de Estados Unidos
Sam Altman declara ante una comisión del Senado estadounidense. La visibilidad pública de los principales ejecutivos del sector amplió el alcance de los programas de protección personal y residencial. Imagen: Kevin Wolf, Associated Press.

La protección buscada por los directivos tecnológicos suele ser deliberadamente discreta. Dakota Dominguez, vicepresidente de relaciones con clientes de JPT Security, explicó que estas empresas piden cada vez más guardias armados, aunque prefieren perfiles menos visibles que los habituales alrededor de músicos o políticos. Un escolta demasiado evidente puede interferir con la cultura informal de una oficina, atraer atención y dificultar viajes. La solución combina personal vestido de civil, análisis previo de recorridos, vigilancia residencial y protocolos capaces de ampliarse a parejas, hijos y otros ejecutivos.

En Anthropic, un puesto que inicialmente protegía al director ejecutivo Dario Amodei terminó abarcando fundadores, integrantes de la alta dirección y sus familias en distintos países, de acuerdo con publicaciones de empleados de seguridad revisadas por el Journal. La expansión describe el nuevo problema mejor que cualquier fotografía de un guardaespaldas. La amenaza ya no se organiza alrededor de un único rostro famoso; puede desplazarse hacia una oficina, una conferencia, un familiar o cualquier trabajador identificado con la marca.

La seguridad física se convirtió en riesgo operativo. Un laboratorio puede proteger sus servidores con controles sofisticados y seguir siendo vulnerable a una puerta abierta por cortesía, un domicilio expuesto en registros públicos o una rutina compartida en redes sociales. La defensa dejó de pertenecer exclusivamente al área informática: ahora intervienen recursos humanos, bienes raíces, viajes, comunicación y protección familiar.

El malestar que las empresas ayudaron a nombrar

La violencia corresponde a una minoría extrema. El descontento, en cambio, es amplio y medible. Una encuesta nacional de Quinnipiac realizada en marzo entre aproximadamente 1.400 adultos encontró que el 80 por ciento estaba muy o bastante preocupado por el avance de estos sistemas, mientras solo el 35 por ciento se mostraba entusiasmado. El 55 por ciento consideraba que producirían más daño que beneficio en su vida cotidiana, once puntos más que en abril de 2025. Apenas el 34 por ciento esperaba un balance positivo.

La desconfianza no impide el uso. Tres cuartas partes de los consultados dijeron que la información generada podía ser confiable solo algunas veces o casi nunca. Al mismo tiempo, la adopción continuaba creciendo. Chetan Jaiswal, profesor de informática de Quinnipiac, describió esa convivencia como una utilización acompañada por dudas profundas. El público no se limita a aceptar o rechazar una herramienta; puede incorporarla a su trabajo y, al mismo tiempo, temer las decisiones empresariales construidas alrededor de ella.

Temor laboral

El 70 por ciento de los encuestados por Quinnipiac esperaba una reducción de oportunidades de empleo. Entre integrantes de la generación Z, la proporción alcanzaba el 81 por ciento.

Falta de transparencia

El 76 por ciento consideraba insuficiente la información ofrecida por las empresas sobre su uso de estos sistemas; el 74 por ciento reclamaba mayor regulación gubernamental.

Distancia personal

Solo el 30 por ciento de quienes tenían empleo temía que su propio puesto quedara obsoleto. La preocupación por el mercado laboral era mucho mayor que el riesgo percibido individualmente.

Uso con supervisión

Incluso ante una herramienta médica supuestamente más precisa, el 81 por ciento prefería combinar su resultado con la revisión de una persona.

Otro estudio de Pew Research Center había encontrado en 2025 que el 52 por ciento de los trabajadores estadounidenses se sentía preocupado por el uso futuro de estas herramientas en el empleo, frente a un 36 por ciento esperanzado. Solo el 6 por ciento creía que crearían más oportunidades para sí mismo; el 32 por ciento anticipaba menos. Las cifras no prueban que la automatización haya destruido ya el volumen de puestos imaginado por el público. Sí muestran que las compañías introdujeron la tecnología en un ambiente donde la expectativa dominante es defensiva.

La manera de comunicar los despidos agravó esa percepción. Empresas de distintos sectores atribuyeron reducciones de personal a nuevas eficiencias, al mismo tiempo que anunciaban inversiones multimillonarias en centros de datos y modelos más capaces. Bonnie Kate Wolf, diseñadora de Pinterest despedida mientras la compañía ampliaba el uso interno de estas herramientas, dejó antes de perder acceso a sus cuentas un mensaje para que sus colegas no olvidaran a quienes estaban siendo reemplazados. Cientos respondieron con símbolos de apoyo. Su reacción no fue una estadística macroeconómica, sino la experiencia directa de escuchar que una innovación rentable justificaba la desaparición de un puesto.

El malestar también se construye lejos de las oficinas. Los centros de datos compiten por conexiones eléctricas, agua, suelo y beneficios fiscales. Nueva York impuso en julio una moratoria de un año para nuevas instalaciones de gran escala mientras prepara criterios ambientales comunes, una decisión vinculada con el impacto sobre la red, los recursos y las facturas. En otras jurisdicciones, residentes cuestionan proyectos que prometen inversión pero generan menos empleo permanente que una fábrica tradicional. Estas disputas no explican las amenazas contra individuos, aunque amplían la cantidad de comunidades que asocian el desarrollo tecnológico con un costo local concreto.

“Cuando se le dice a la gente que su trabajo desaparecerá, aparecen las horquillas”. Alex Karp, director ejecutivo de Palantir, durante una conferencia sobre tecnología y trabajo

La frase de Karp reconoce una consecuencia que la propia industria contribuyó a producir. Ejecutivos y laboratorios utilizaron durante meses un vocabulario de reemplazo, superioridad y transformación inevitable para presentar sus productos. Advertir que millones de tareas podían automatizarse ayudaba a vender capacidad y atraer capital. Cuando el público empezó a traducir esa promesa en desempleo, pérdida de autonomía o encarecimiento energético, varias compañías cambiaron el énfasis hacia productividad compartida, nuevos oficios y beneficios sociales.

Ese giro comunicacional no alcanza para reducir un riesgo que ya se volvió operativo. Una campaña puede moderar el tono, pero no corrige por sí misma un despido, una factura eléctrica o la ausencia de un interlocutor humano cuando un cliente reclama un reembolso. Tampoco existe mensaje capaz de satisfacer a la vez a quienes temen una superinteligencia, a quienes defienden su trabajo creativo y a quienes rechazan una instalación industrial en su barrio. El rechazo no tiene un programa común. Su unidad proviene de identificar a un pequeño grupo de empresas como responsables de decisiones que parecen tomadas sin participación pública.

Qué puede reducir el riesgo sin confundirlo con publicidad

Los equipos de protección pueden vigilar patrones de escalada, limitar la exposición de domicilios, revisar accesos, entrenar al personal y coordinarse con autoridades. Las áreas ejecutivas pueden separar predicciones comerciales de efectos laborales comprobados, publicar datos sobre consumo de recursos y ofrecer canales humanos para conflictos sensibles. Son intervenciones distintas: una contiene amenazas inmediatas; la otra reduce condiciones que alimentan una hostilidad más extensa.

También sería un error interpretar el aumento de escoltas como demostración de que toda crítica se volvió irracional. El 76 por ciento que pide más transparencia, el trabajador que cuestiona una sustitución y el vecino que discute una tarifa eléctrica participan de conflictos políticos ordinarios. La seguridad corporativa se debilitaría si tratara a cada manifestante como sospechoso, porque perdería capacidad para reconocer señales realmente peligrosas. La precisión exige observar conductas, preparación y persistencia, no una opinión contraria al producto.

La novedad de 2026 no reside solamente en que algunos directivos viajen armados de protección. Está en el cambio de categoría del problema. Lo que era gestionado por relaciones públicas ahora aparece en expedientes judiciales, presupuestos de compensación, controles de acceso y recomendaciones para la ropa de empleados. El crecimiento de los modelos continúa, las inversiones no se detuvieron y el uso cotidiano aumenta. Al mismo tiempo, las empresas descubren que la velocidad técnica no elimina la resistencia social, sino que puede concentrarla sobre personas, edificios y marcas identificables.

Las puertas reforzadas podrán contener a un intruso. No pueden decidir qué parte del malestar es temor infundado, qué parte anticipa un daño real y qué parte nació de promesas empresariales formuladas sin medir sus efectos. Esa clasificación será tan importante como cualquier dispositivo de vigilancia. Silicon Valley ya incorporó la protección física al costo de desarrollar sistemas más potentes. El dato decisivo es que no se trata de un gasto accesorio: constituye el precio visible de haber convertido una tecnología compleja en una fuerza social presentada, demasiadas veces, como inevitable.

Referencias y fuentes

Lindsay Ellis, Zusha Elinson y Tina Li, “The AI Backlash Has Tech Executives Fearing for Their Lives”, The Wall Street Journal, 15 de julio de 2026. The Wall Street Journal.

Olga R. Rodriguez, “Man accused of attacking OpenAI CEO Sam Altman’s home pleads not guilty to attempted murder”, Associated Press, 5 de mayo de 2026. Associated Press.

Margaret Attridge, “Suspect accused of throwing Molotov cocktail at OpenAI CEO’s home will remain detained”, Courthouse News Service, 12 de mayo de 2026. Courthouse News Service.

Nick Robins-Early, “How a fiery attack on Sam Altman’s home unfolded”, The Guardian, 18 de abril de 2026. The Guardian.

Quinnipiac University, “The Age of Artificial Intelligence: Americans' AI Use Increases While Views On It Sour”, encuesta nacional, 30 de marzo de 2026. Quinnipiac University Poll.

Joyce Chen y Courtney Yu, “Early Look: Executive Security Perks on the Rise”, análisis de Equilar publicado por Harvard Law School Forum on Corporate Governance, 22 de abril de 2026. Harvard Law School Forum.

Pew Research Center, “U.S. workers are more worried than hopeful about future AI use in the workplace”, 25 de febrero de 2025. Pew Research Center.

Pew Research Center, “Key findings about how Americans view artificial intelligence”, 12 de marzo de 2026. Pew Research Center.

Palantir Technologies, declaración de representación para la asamblea anual de 2026. SEC.

Oracle Corporation, declaración de representación y descripción del presupuesto de protección residencial. SEC.

Salesforce, declaración de representación fiscal 2026. SEC.

Reuters, “Threats of violence against company executives on the rise, survey shows”, 24 de septiembre de 2025. Reuters.

Reuters, “New York becomes the first state to impose a data center moratorium”, 14 de julio de 2026. Reuters.

San Francisco Chronicle, “AI protesters march through S.F. to demand development pause”, julio de 2026. San Francisco Chronicle.

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