El viernes 27 de febrero de 2026, pasada la medianoche en San Francisco, Sam Altman publicó un mensaje en X que buscaba, en apariencia, proyectar calma. OpenAI acababa de firmar un contrato con el Pentágono para desplegar sus modelos en redes clasificadas del Departamento de Guerra, la denominación que la administración Trump había impuesto sobre lo que durante décadas se llamó Departamento de Defensa. La noticia, sin embargo, tuvo el efecto opuesto al calculado. En pocas horas, millones de personas tomaron su teléfono y borraron la aplicación más utilizada del planeta.
El salto fue abrupto. Según datos de Sensor Tower, firma de inteligencia de mercado, las desinstalaciones de ChatGPT en Estados Unidos subieron un 295% el sábado 28 de febrero en comparación con el día anterior: un sacudón monumental frente a la tasa habitual del 9% registrada en el último mes. Las reseñas de una estrella en las tiendas de aplicaciones se multiplicaron un 775% ese mismo sábado y crecieron otro 100% el domingo. Las descargas nuevas, que habían aumentado un 14% el viernes, cayeron un 13% el sábado y un 5% adicional el domingo. Las reseñas de cinco estrellas retrocedieron un 50% en el mismo período.
El acuerdo no surgió en el vacío. Durante días, el Pentágono y Anthropic, la empresa creadora del asistente Claude, habían protagonizado una disputa áspera sobre las condiciones bajo las cuales el ejército podría emplear tecnología conversacional avanzada. El Departamento de Guerra exigía una cláusula que autorizara el uso de los sistemas para "cualquier propósito lícito", una formulación tan deliberadamente laxa que abría la puerta a la vigilancia masiva de ciudadanos estadounidenses y a su integración en armamento letal autónomo. Dario Amodei, CEO de Anthropic, rechazó esas condiciones de plano. El secretario de Defensa Pete Hegseth respondió calificando a la empresa como "riesgo en la cadena de suministro para la seguridad nacional", una etiqueta con consecuencias contractuales devastadoras en el ecosistema federal. El presidente Trump agregó su propia descripción: Anthropic era, según dijo, una compañía de "izquierda radical".
La brecha resultante fue ocupada en cuestión de horas. Esa misma noche del viernes, Altman anunció en X que OpenAI había cerrado su propio contrato con el Pentágono, con salvaguardas técnicas que, según él, garantizaban la prohibición de vigilancia doméstica y de sistemas de armas sin supervisión humana. La rapidez del movimiento desconcertó a analistas dentro y fuera de la industria: antes de que el conflicto con Anthropic tuviera tiempo de sedimentarse, su principal rival ya había ocupado el lugar vacante.
Una decisión tomada a toda velocidad
El propio Altman admitió días después que el anuncio había sido "apresurado" y que "la apariencia se veía oportunista y descuidada". Pocas frases propias describieron con tanta precisión lo que acababa de ocurrir. El comunicado inicial de la empresa afirmaba que su acuerdo contenía "más salvaguardas que cualquier contrato previo para implementaciones clasificadas, incluyendo los de Anthropic". La comparación resultó contraproducente de inmediato: si Anthropic había rechazado precisamente el contrato que no le garantizaba esas protecciones, el hecho de que OpenAI las hubiera obtenido solo generaba la pregunta sobre qué había concedido a cambio.
El texto íntegro del acuerdo nunca fue publicado. Lo que circuló fueron fragmentos seleccionados por la empresa, lo que imposibilitaba una lectura independiente de sus cláusulas reales. Katrina Mulligan, directora de asociaciones de seguridad nacional de OpenAI, aclaró el martes 3 de marzo que "los componentes de defensa e inteligencia están excluidos de este contrato" y que la compañía estaría dispuesta a negociar con la Agencia de Seguridad Nacional en el futuro "siempre que se establezcan las salvaguardas adecuadas". La precisión tardía subrayó, paradójicamente, que la exclusión no era absoluta desde el inicio.
El trasfondo político tampoco favorecía una lectura benevolente del episodio. Greg Brockman, presidente de OpenAI, y su esposa habían donado 25 millones de dólares a un superPAC favorable a Trump en septiembre de 2025. El propio Altman había contribuido con un millón de dólares al fondo inaugural del presidente a finales de 2024. Para quienes seguían la secuencia, la lógica resultaba incómoda: la administración expulsa a un competidor, su aliado más cercano entra a llenar el vacío en pocas horas.
El éxodo digital y lo que reveló
La reacción de los usuarios no fue solo emocional: fue medible, sostenida y organizada. La cuenta de Instagram "quitGPT" acumuló cerca de 10.000 seguidores durante el fin de semana. En Reddit, un hilo sobre el contrato con el Pentágono reunió 30.000 votos positivos, con comentarios que detallaban paso a paso cómo cancelar una cuenta y migrar a Claude. El sábado 28, Claude se convirtió en la aplicación gratuita más descargada de la App Store de Apple en Estados Unidos, un salto de más de 20 posiciones respecto a la semana anterior, superando a ChatGPT por primera vez desde su lanzamiento. Para el lunes 2 de marzo, ese liderazgo se había extendido a todas las plataformas móviles del país y a seis mercados internacionales, entre ellos Alemania, Canadá y Suiza.
Los números de Anthropic en ese período narran una historia paralela. Las descargas de Claude en Estados Unidos crecieron un 37% el viernes 27 y un 51% el sábado 28. Appfigures, otra firma de inteligencia de mercado, estimó que la variación diaria del sábado alcanzó el 88%. Similarweb, por su parte, calculó que el volumen semanal de descargas de Claude en el país era unas 20 veces superior al de enero. Más de 900 empleados de OpenAI y Google firmaron una carta abierta exigiendo a sus empleadores que rechazaran los términos del Departamento de Guerra sobre vigilancia masiva doméstica y armamento letal sin supervisión humana. Dentro de OpenAI, unos 70 trabajadores ya habían firmado días antes una carta de solidaridad con la postura de Anthropic.
El lunes 2 de marzo, activistas del grupo QuitGPT se concentraron frente a la sede de OpenAI en San Francisco entre las cuatro y las seis de la tarde. Con tiza sobre la acera escribieron preguntas dirigidas a los empleados que entraban y salían: "¿Es hora de renunciar?", "Orwell nos advirtió", "¿Espiarás a tus vecinos?". Las fotografías circularon en X durante horas. Frente a las oficinas de Anthropic, a pocos kilómetros, alguien había dejado la noche anterior un mensaje diferente: "Nos dan coraje".
El ascenso de Claude planteó, con todo, una pregunta que la euforia de la migración tendía a oscurecer. Anthropic también mantiene contratos con agencias de inteligencia de Estados Unidos a través de Amazon Web Services, incluyendo acuerdos con la CIA. La distinción entre la empresa que rechazó estas condiciones específicas y la que las aceptó es real, pero no equivale a una divergencia absoluta de principios en la relación de la industria con el aparato de seguridad del Estado.
La renegociación y sus límites
El lunes por la noche, Altman publicó las modificaciones al contrato. La versión revisada estipulaba de forma explícita que los sistemas de OpenAI en el Departamento de Guerra "no serán utilizados intencionalmente para vigilancia doméstica de ciudadanos y nacionales estadounidenses". También se excluía su uso en armas completamente autónomas y en decisiones automatizadas de alto impacto sin supervisión humana. La Agencia de Seguridad Nacional quedaba formalmente fuera del contrato vigente, aunque con la puerta abierta a negociar uno propio en el futuro.
⚠️ Lo que el contrato revisado no resuelve
Texto incompleto: El acuerdo íntegro nunca fue publicado. Solo circularon fragmentos seleccionados por OpenAI, lo que impide una evaluación independiente de las cláusulas reales y sus excepciones.
Excepciones no aclaradas: Varios analistas señalaron que las formulaciones incorporaban excepciones que podrían habilitar vigilancia doméstica por parte de ciertos componentes de inteligencia del Departamento de Guerra bajo determinadas interpretaciones legales.
Fiscalización ausente: No existe ningún mecanismo de control externo que certifique el cumplimiento de las salvaguardas prometidas dentro de redes clasificadas.
El martes 3 de marzo, Altman condujo una reunión general con los empleados en un clima de tensión inusual. La empresa, acostumbrada a proyectar cohesión hacia afuera, tuvo que gestionar en público la disonancia entre el memo interno que su propio CEO había enviado días antes, expresando solidaridad con la postura de Anthropic, y el anuncio de un acuerdo que adoptaba exactamente las condiciones que su rival había rehusado. Los pantallazos de ese mensaje circularon en plataformas durante días.
Los datos de uso también aportaron una perspectiva más amplia. OpenRouter, plataforma que monitorea el consumo de modelos en tiempo real, registró que para finales de febrero doce modelos diferentes superaban el rendimiento de los de OpenAI en su plataforma. Claude Sonnet 4.5 figuraba en el quinto lugar del ranking de febrero, mientras que el modelo con mayor adopción provenía de MiniMax, una empresa con sede en China. ChatGPT mantuvo el segundo puesto en las tiendas de aplicaciones y conservó su ventaja como pionero en el segmento, pero el episodio evidenció que la distancia con sus competidores es hoy considerablemente menor que hace un año.
Lo que el fin de semana del 28 de febrero puso en evidencia es que la confianza de los usuarios en plataformas de tecnología conversacional no depende únicamente de la calidad del producto. Descansa también en suposiciones sobre los valores de las organizaciones que los desarrollan, sobre quién puede acceder a los datos y sobre los fines para los que esos sistemas serán eventualmente desplegados. Cuando esas suposiciones se fracturan, el daño no siempre se repara añadiendo un párrafo al contrato.
Referencias
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The New York Times. "OpenAI Reaches A.I. Agreement With Defense Dept. After Anthropic Clash." 27 de febrero de 2026.
The New York Times. "OpenAI Amends A.I. Deal With the Pentagon." 2 de marzo de 2026.
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NBC News. "OpenAI alters deal with Pentagon as critics sound alarm over surveillance." 3 de marzo de 2026.
BBC News. "OpenAI changes deal with US military after backlash." 3 de marzo de 2026.
Reuters. "OpenAI reaches deal to deploy AI models on U.S. Department of War classified network." 28 de febrero de 2026.
Al Jazeera. "OpenAI strikes deal with Pentagon to use tech in 'classified network'." 28 de febrero de 2026.
CNN. "OpenAI strikes deal with Pentagon hours after Trump admin bans Anthropic." 27 de febrero de 2026.
AP News. "Pentagon dispute bolsters Anthropic reputation but raises questions about AI readiness in military." 3 de marzo de 2026.
KALW Bay Area News. "Pentagon deal sparks protest outside of OpenAI HQ in San Francisco." 2 de marzo de 2026.
New York Post. "OpenAI's Sam Altman fends off 'painful' backlash to Pentagon AI deal." 3 de marzo de 2026.
AI Security Watch. "Sam Altman aims to 'help de-escalate' tensions with Pentagon." Febrero de 2026.
OpenAI. "Our agreement with the Department of War." openai.com, 27 de febrero de 2026.
Futurism. "Humongous Numbers of People Are Uninstalling ChatGPT." 2 de marzo de 2026.
Yahoo Finance. "Anthropic's Claude overtakes ChatGPT in App Store as users boycott over OpenAI's Pentagon contract." 2 de marzo de 2026.
Economic Times. "ChatGPT uninstalls surge 295% in US after OpenAI's AI deal with Pentagon." 3 de marzo de 2026.
TechRadar. "ChatGPT uninstalls are up 295% as Sam Altman admits rushed defense deal." 2 de marzo de 2026.



