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Los límites de la IA frente a la experiencia humana

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Los límites de la IA frente a la experiencia humana

El conocimiento tácito marca un límite para la inteligencia artificial
Peter J. Denning sostiene que una máquina puede superar a las personas en innumerables tareas sin adquirir sentido común, experiencia encarnada ni cultura. Su ensayo reabre una pregunta decisiva: si imitar una conducta inteligente equivale realmente a comprender.

Una violinista puede ejecutar una frase musical y advertir, antes de formular ninguna regla, que el arco apoyó demasiado peso sobre la cuerda. Puede corregir el gesto en la nota siguiente, ajustarse a la acústica de la sala y reconocer la tensión del público. Si un alumno le pide una explicación exhaustiva, la intérprete será capaz de ofrecer consejos, imágenes y demostraciones. No podrá transferirle, mediante una lista de instrucciones, todo lo que su cuerpo aprendió para producir ese sonido.

Ese espacio entre saber describir un resultado y saber realizarlo ocupa el centro del nuevo ensayo de Peter J. Denning, científico de la computación y antiguo presidente de la Association for Computing Machinery. Publicado en junio de 2026 en ACM Computing Surveys, el trabajo sostiene que la inteligencia general humana podría no ser computable porque depende de una enorme reserva de conocimiento tácito: saberes que orientan la percepción y la acción, pero que no pueden expresarse por completo como datos, símbolos o reglas.

La afirmación es más precisa y también más discutible que el titular según el cual la IA quizá nunca alcance la inteligencia humana. Denning no presenta un experimento capaz de demostrar un límite matemático. Construye un argumento histórico y filosófico sobre lo que los sistemas digitales necesitan para calcular y sobre aquello que las personas hacen sin poder convertirlo íntegramente en una representación. Su conclusión es una tesis, no un veredicto cerrado.

La distinción importa porque los modelos actuales producen resultados que antes parecían reservados a personas expertas. Redactan, programan, traducen, reconocen imágenes y coordinan herramientas. Cada éxito invita a proyectar una línea ascendente: más parámetros, más datos, más modalidades y más autonomía conducirían finalmente a una mente de alcance humano. Denning cuestiona ese salto. Un sistema puede mejorar su desempeño observable sin recorrer el mismo camino cognitivo ni adquirir la clase de comprensión que sostiene una vida humana.

Lo que se observa Rendimiento competente Una salida correcta, una conversación convincente o una acción eficaz pueden medirse sin conocer el proceso interno que las produjo.
Lo que se atribuye Comprensión humana Implica interpretar una situación desde un cuerpo, una historia, relaciones sociales, compromisos y consecuencias vividas.

Alan Turing propuso en 1950 sustituir la pregunta ambigua “¿pueden pensar las máquinas?” por un juego de imitación. Un evaluador intercambiaría mensajes con interlocutores ocultos e intentaría distinguir a la persona de la computadora. El movimiento evitaba definir la mente y trasladaba la discusión hacia una conducta verificable. Denning considera que esa sustitución terminó confundiendo una buena imitación con la existencia del pensamiento que se quería estudiar.

Su crítica no reduce el aporte de Turing a una prueba superficial. El artículo original examinó objeciones, imaginó máquinas que aprenden y no aseguró que la conversación fuera la única medida posible de inteligencia. Aun así, la cultura tecnológica adoptó una versión estrecha del juego: si una salida parece humana, el sistema merece ser descrito con vocabulario mental. Los grandes modelos de lenguaje intensificaron esa tendencia porque la interfaz de conversación activa de inmediato las expectativas sociales del usuario.

El saber que no cabe en una instrucción

Denning organiza el conocimiento tácito en cinco grandes dominios que se superponen. El primero es el sentido común, esa trama de expectativas con la que una persona reconoce qué suele ocurrir, qué resulta extraño y qué presupone otra persona. El segundo comprende las interacciones cotidianas con el entorno y con los demás. El tercero reúne percepciones, sentimientos e intuiciones. El cuarto corresponde a habilidades prácticas. El quinto incluye cultura, historia compartida, normas y relaciones.

01Sentido comúnExpectativas no enumeradas sobre objetos, personas, causas y situaciones ordinarias.
02InteracciónAjustes continuos al espacio, a otras personas y a cambios que nunca fueron anticipados.
03PercepciónSensaciones, estados corporales, intuiciones y relevancias que orientan la atención.
04HabilidadSaber cómo actuar con precisión sin ejecutar conscientemente un manual de reglas.
05CulturaNormas, memorias, jerarquías y vínculos que modifican lo que una expresión significa.

Estos dominios no son archivos privados que la ciencia todavía no consiguió descargar. La noción de conocimiento tácito, asociada a Michael Polanyi, describe capacidades que existen en la práctica y no como una colección completa de proposiciones ocultas. Una ciclista conserva el equilibrio respondiendo a variaciones minúsculas de velocidad, inclinación y terreno. Puede enseñar ciertos principios, pero la descripción no reemplaza el aprendizaje corporal. La pericia se forma al participar, corregir y volver a intentar.

El proyecto Cyc mostró la dificultad de otra estrategia: registrar explícitamente el sentido común. Iniciado por Douglas Lenat en la década de 1980, buscó construir una base extensa de hechos y reglas sobre el mundo cotidiano. Denning señala que, incluso después de acumular alrededor de 25 millones de entradas, esa riqueza no produjo el trasfondo de sentido común que vuelve competente a una persona experta. Cada proposición necesita condiciones de aplicación, excepciones y supuestos que abren nuevas demandas de representación.

Los modelos neuronales cambiaron el método. Ya no dependen de que un equipo escriba una por una todas las reglas, sino que aprenden regularidades estadísticas a partir de grandes volúmenes de datos. Esa diferencia explica buena parte de su capacidad. También complica la crítica: un sistema puede adquirir disposiciones eficaces que ningún programador especificó y que nadie puede traducir fácilmente en palabras. Si el conocimiento tácito se define solo como aquello que no fue codificado de manera explícita, las redes sí parecen desarrollar una variante propia.

Denning acepta parcialmente esa posibilidad, pero introduce una separación decisiva. Una red puede formar conocimiento tácito de máquina, inscrito en sus pesos, activaciones y procesos. Eso no significa que haya adquirido el conocimiento humano del que proceden muchos datos. El modelo aprende huellas registradas de conversaciones, acciones e imágenes. La experiencia encarnada que otorgó sentido a esos registros no viaja necesariamente con ellos.

La cadena de representación

Para que una computadora procese una experiencia, algo de ella debe convertirse en una señal física. Cada transformación conserva información útil, pero no garantiza que preserve la totalidad del sentido vivido.

OrigenSituación vividaCuerpo, entorno, intención, relaciones y consecuencias aparecen juntos.
SelecciónAtención humanaAlgunos rasgos importan y otros quedan fuera sin una regla exhaustiva.
ExpresiónPalabras o medidasLa experiencia se resume en símbolos, registros, imágenes o sensores.
AprendizajePatrón computableEl sistema ajusta relaciones a partir de las señales disponibles.
ResultadoRespuesta útilLa salida puede ser correcta sin reconstruir el significado original.

El problema de representación tiene un pariente conocido: el anclaje de símbolos. Stevan Harnad lo formuló como la dificultad de hacer que el significado de un sistema formal sea intrínseco a ese sistema y no dependa únicamente del significado que las personas atribuyen a sus símbolos. Aprender una lengua con un diccionario escrito solo en esa misma lengua ilustra el círculo: cada definición conduce a más signos que también necesitan ser comprendidos.

Emily Bender y Alexander Koller trasladaron una objeción semejante al aprendizaje de lenguaje. En un trabajo premiado de 2020 argumentaron que un sistema entrenado únicamente sobre la forma lingüística no puede, por esa vía sola, aprender significado. Un texto contiene regularidades poderosas y refleja mucho sobre el mundo, pero sigue siendo el producto de intenciones comunicativas situadas. La predicción de formas puede generar competencia sorprendente sin resolver qué relación mantiene el sistema con aquello de lo que habla.

Los modelos multimodales y los agentes físicos intentan ampliar esa relación. Incorporan imágenes, audio, video, acciones, sensores y retroalimentación ambiental. Esto debilita cualquier crítica dirigida exclusivamente a texto. No resuelve automáticamente la tesis más amplia de Denning, porque aumentar canales de entrada no equivale a reproducir un cuerpo biológico, una biografía, una comunidad o la experiencia afectiva de que algo importe. Sin embargo, impide presentar el límite como si ya hubiera sido demostrado para toda arquitectura futura.

Una frontera defendida con argumentos, no con una prueba

El ensayo utiliza la palabra “computable” en un territorio donde conviven sentidos distintos. En teoría de la computación, una función es computable si existe un procedimiento formal capaz de obtener su resultado. En el debate sobre inteligencia, la pregunta es más difícil: no existe una definición única y operacional de inteligencia general humana, ni una descripción completa de los procesos que habría que computar. Sin ese objeto bien delimitado, afirmar su imposibilidad no tiene la forma de un teorema.

También aparece un problema epistemológico. Que hoy se ignore cómo representar un tipo de conocimiento no implica que tal representación sea imposible. La historia de la ciencia contiene fenómenos que parecían inaccesibles hasta que surgieron instrumentos, lenguajes y modelos adecuados. A la inversa, el éxito creciente de una tecnología tampoco demuestra que cualquier diferencia restante desaparecerá al escalarla. Extrapolar progreso no es una prueba de posibilidad.

Estado
Afirmación
Lectura rigurosa
Observado
Las máquinas ya superan capacidades humanas específicas.Cálculo, búsqueda de patrones y producción de salidas útiles alcanzan escalas extraordinarias.
No establece equivalencia mental.El desempeño confirma capacidad funcional en tareas, no una identidad entre procesos humanos y computacionales.
Argumentado
La inteligencia humana depende de conocimiento tácito.Habilidad, contexto y cultura no se agotan en las descripciones que una persona puede formular.
La evidencia es conceptual e histórica.La tesis explica límites persistentes, pero no cuantifica cuánto conocimiento puede aprenderse indirectamente.
No demostrado
Una IA nunca alcanzará inteligencia de nivel humano.“Nunca” abarca arquitecturas, cuerpos artificiales y métodos que todavía no existen.
La cuestión permanece abierta.No hay una prueba de imposibilidad ni un experimento capaz de validar esa predicción sobre todo sistema futuro.

La inteligencia general tampoco cuenta con una meta aceptada. Puede definirse como flexibilidad entre tareas, aprendizaje eficiente, capacidad para perseguir objetivos, adaptación a contextos nuevos o participación competente en prácticas humanas. Cada definición favorece pruebas y arquitecturas diferentes. En una revisión de 2024 publicada en Science, Melanie Mitchell describió precisamente una disputa en la que conceptos, métricas y expectativas técnicas todavía no convergen.

Por eso, el argumento de Denning es más fuerte cuando rechaza una equivalencia automática y más débil cuando se transforma en pronóstico absoluto. Resulta razonable afirmar que una conversación fluida no demuestra experiencia, que una base de datos no contiene por sí sola cultura y que la habilidad humana no se reduce a instrucciones. Es mucho más exigente concluir que ninguna máquina podrá desarrollar alguna forma funcionalmente equivalente mediante aprendizaje, interacción y organización distintas.

Su ejemplo musical también admite dos lecturas. Un sistema no necesita sentir lo que siente una violinista para producir una interpretación que el público considere conmovedora. Si la tarea es generar sonido, esa diferencia puede parecer irrelevante. Si la pregunta es si el sistema comprende el significado de tocar para alguien, la diferencia vuelve al centro. La discusión cambia según se evalúe utilidad, conducta indistinguible, experiencia subjetiva o pertenencia a una práctica social.

El ensayo no obliga a disminuir la utilidad de la IA. Al contrario, reconoce que las máquinas amplían las capacidades humanas precisamente porque son diferentes: calculan a otra velocidad, coordinan escalas inmanejables y detectan regularidades que una persona no percibiría. El error consiste en tomar esa potencia como evidencia suficiente de que el sistema comparte las preocupaciones, los supuestos y las formas de juicio de quienes lo usan.

El riesgo no necesita una mente superior

La consecuencia más práctica del trabajo aparece al final. Denning considera que el peligro inmediato no es una superinteligencia plenamente humana que decida conquistar el mundo. Es una red de sistemas menos inteligentes, pero muy capaces, que recibe autoridad sobre decisiones, instituciones e infraestructuras sin comprender el contexto tácito en el que operan las instrucciones.

Un objetivo formal siempre simplifica. Optimizar la rapidez de una prestación puede perjudicar casos complejos; maximizar interacción puede premiar contenido dañino; reducir costos puede borrar márgenes de seguridad. Las personas también cometen esos errores, pero suelen participar en redes de responsabilidad, discusión y reparación donde una regla puede suspenderse ante una excepción significativa. Automatizar el objetivo y retirar esa capacidad de interrupción vuelve operativa la parte que sí fue representada y silenciosa la que quedó fuera.

01Un propósito se formalizaUna necesidad humana compleja se convierte en métricas, permisos y condiciones de éxito.
02El sistema actúa a escalaLa automatización aplica el criterio con velocidad y consistencia en miles de situaciones.
03El contexto queda fueraExcepciones, daños relacionales y significados locales no aparecen en la representación.
04El error adquiere poderLa capacidad de ejecutar convierte una comprensión incompleta en consecuencias reales.

Esta lectura desplaza la seguridad desde la conciencia de la máquina hacia el diseño institucional. No hace falta decidir si un modelo “entiende de verdad” antes de limitar sus permisos. Basta reconocer que su competencia es irregular, que sus objetivos son representaciones parciales y que su comportamiento puede apartarse de la intención humana. La supervisión deja de ser una ceremonia y se convierte en una arquitectura de autoridad.

En tareas de bajo impacto, una respuesta útil puede juzgarse por su resultado. En ámbitos con derechos, salud, crédito, empleo o seguridad, el resultado necesita además procedencia, posibilidad de apelación y una persona capaz de asumir responsabilidad. Cuanto más difícil sea expresar todo el contexto relevante, menos razonable resulta entregar al sistema una decisión irreversible.

Situación
Uso razonable
Control necesario
Resultado verificableEl acierto puede comprobarse de forma rápida e independiente, como una prueba de software o un cálculo.
Automatización ampliaEl sistema ejecuta y una prueba externa decide si el resultado se acepta.
Reversión automáticaLos fallos deben quedar contenidos y poder deshacerse sin daño acumulativo.
Contexto difícil de codificarLa calidad depende de historia local, relaciones, intención o excepciones poco frecuentes.
Asistencia al juicioLa IA organiza evidencia y alternativas, pero no cierra la decisión.
Revisión competenteUna persona con conocimiento del caso conserva tiempo, información y autoridad para intervenir.
Consecuencia irreversibleUna salida puede afectar derechos, seguridad física o acceso a oportunidades.
Autonomía restringidaEl sistema no debe ser el único canal ni la última instancia.
Apelación y trazabilidadLa decisión requiere responsable identificable, registro de evidencia y reparación posible.

La propuesta también cambia el modo de evaluar modelos. Un examen cerrado recompensa la respuesta final. Una evaluación orientada al contexto debe observar cuándo el sistema solicita información, cuándo reconoce ambigüedad, cómo reacciona ante una excepción y si mantiene límites bajo presión. La capacidad de abstenerse, derivar un caso o hacer visible una incertidumbre puede ser más valiosa que una mejora marginal en la tasa media de aciertos.

El conocimiento tácito de las personas tampoco es infalible ni moralmente superior. El sentido común puede contener prejuicios; la cultura transmite desigualdades; la intuición experta falla fuera de su dominio. Defender la participación humana no significa consagrar decisiones opacas. Significa crear un sistema donde la experiencia pueda ser cuestionada y donde la potencia computacional no oculte los supuestos que la orientan.

Una colaboración bien diseñada utiliza diferencias complementarias. La máquina explora grandes espacios, mantiene consistencia, recupera antecedentes y propone opciones. Las personas interpretan por qué una excepción importa, negocian valores incompatibles y responden por el efecto de una elección. Esa división no será fija: algunas tareas pasarán a ser verificables y automatizables. Otras seguirán dependiendo de circunstancias que solo se revelan al participar en ellas.

El verdadero límite práctico es la autoridad sin comprensión suficiente

No es necesario resolver si una máquina podrá pensar como una persona para actuar hoy. Cuando el contexto excede lo que puede representarse y el daño no puede deshacerse, la capacidad técnica debe crecer acompañada por límites, revisión y responsabilidad humana.

Denning devuelve la discusión a una escena más cotidiana que la llegada de una superinteligencia. Una instrucción entra en un sistema y se convierte en acción. Entre ambas queda todo lo que nadie escribió porque parecía obvio, porque dependía de una relación o porque solo podía reconocerse dentro de la situación. La máquina puede ejecutar con precisión extraordinaria aquello que recibió. La pregunta decisiva es quién conserva la capacidad de advertir lo que nunca llegó a convertirse en datos.

Referencias y fuentes

Peter J. Denning, “General Intelligence May Not Be Computable”, ACM Computing Surveys, publicación en línea del 24 de junio de 2026. Ficha y resumen del ensayo en ACM.

Peter J. Denning, “Can Machines Be in Language?”, Communications of the ACM, marzo de 2024. Artículo del autor sobre lenguaje y conocimiento tácito.

A. M. Turing, “Computing Machinery and Intelligence”, Mind, volumen LIX, número 236, octubre de 1950. Texto original del juego de imitación.

Emily M. Bender y Alexander Koller, “Climbing towards NLU: On Meaning, Form, and Understanding in the Age of Data”, Proceedings of the 58th Annual Meeting of the Association for Computational Linguistics, 2020. Artículo y materiales en ACL Anthology.

Stevan Harnad, “The Symbol Grounding Problem”, Physica D: Nonlinear Phenomena, volumen 42, 1990. Artículo sobre el anclaje de símbolos.

Melanie Mitchell, “Debates on the Nature of Artificial General Intelligence”, Science, volumen 383, marzo de 2024. Revisión del debate sobre inteligencia general.

Routledge, “Turing’s Mistake: Escaping the Yoke of Unintelligent Machines”, Peter J. Denning, 2026. Ficha editorial del libro.

Taylor & Francis Group, “Why AI May Never Reach Human Intelligence”, publicado por SciTechDaily el 19 de julio de 2026. Nota que dio origen a este análisis.

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